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Sin profundidad en tu pitcheo, no puedes pensar en ir a algún lado cerca del paraíso. Es una ley no escrita, pero de significativo peso en el beisbol. Los Rangers de Texas sin los brazos de Yu Darvish y de Andrew Cashner, aunque con la esperanza de seguir viendo crecer al ganador de 13 juegos Martín Pérez, y confiando en que tanto Cole Hamels abridor del juego inaugural, como los inciertos Matt Moore y Doug Fister respondan, mientras Mike Minor intenta ofrecer aportes, se lanzan al intento de regresar a los Play Offs en el Oeste de la Liga Americana, una pretensión poco probable, no por haber sido reducidos a 78 victorias quedando a 23 juegos de distancia de los Astros, sino porque tanto Ángeles y Marineros, tan lejanos como ellos en la última tabla de posiciones, se ven mejor armados y obviamente con mayores posibilidades.

Con Houston adelante, el resto de equipos en ese sector, solo puede concentrarse en la pelea por el segundo lugar, conseguido en el 2017 por los Ángeles, apenas con un juego de ventaja sobre Texas y Seattle, pero sin posibilidad de meter las narices en el duelo de comodines, claramente superados por Yanquis y Gemelos. Esa es la historia que puede volver a repetirse en el Oeste de la Americana en el 2018, sin importar quien termine sublíder. Los Rangers, que salieron del último lugar con 67-95 en el 2014, para proyectarse hasta 88 y 95 triunfos en los años 2015 y 2016, descendieron bruscamente a solo 78 en el 2017, y no parecen tener espacio para tejer sueños, pese a ser el tercer equipo más jonronero de la Liga, detrás de Yanquis y Astros, pero con pitcheo flaqueante.

Una alineación productiva

Texas, que inicia temporada metido en el laberinto fajándose cuatro veces con los Astros de Houston, podrían darle forma a una alineación con Shin Soo Choo funcionando como designado; Elvis Andrus, un bateador de 44 dobles en el campo corto; Nomar Mazara, quien puede volver a disparar 20 jonrones y empujar 100 carreras en el jardín derecho; Joey Gallo, quien obvió su porcentaje depresivo de 209 puntos con 41 vuela cercas y 80 remolques, bateando de cuarto como inicialista; el veterano inagotable Adrián Beltré, reciente bateador de 3,000 hits, con 17 jonrones y 71 impulsadas en 94 juegos, quinto en el orden; Rugner Odor que se deslizó de 271 puntos en el 2016 hasta 204 el año pasado, como intermedista; Robinson Chirinos detrás del plato, un bateador de 17 jonrones en casi la mitad del recorrido, 88 juegos;  Elvis Andrus, el bateador de más alto porcentaje con 297 puntos, mirando como amenaza al versátil Willie Calhoun, patrullará el short stop, y Delino Deshields de 25 años, estará en el jardín central

¿Quién como cerrador? Esa es una intriga tan gigantesca que cubre Texas. Alex Claudio 4-2 y salvador de 11 juegos, registró 2.50 en efectividad. Parece más confiable que Matt Bush, 3-4  3.78, y que Keone Kela y Jake Diekman. No contar con un factor de seguridad en el bullpen es grave. En el 2011, Texas tenía a Neftalí Feliz, Scott Feldman y Mike Adams, brazos que proporcionaban mayor firmeza. La pelea por el segundo lugar en el Oeste de la Americana con Seattle y Anaheim, va a ser atractiva, pero posiblemente otra vez inútil, si quien prevalezca no consigue la elevación de los escoltas en las otras dos divisiones.