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La promesa rusa Daria Kasatkina dio la enésima sorpresa en Indian Wells al batir en semifinales a Venus Williams y se medirá hoy en la final con la japonesa Naomi Osaka, que hizo lo propio ante la número 1 del mundo, la rumana Simona Halep.

Kasatkina, vigésima cabeza de serie, ya había eliminado a la alemana Angelique Kerber (N.10), ex número uno mundial, a la número 2, la danesa Caroline Wozniacki, y a la estadounidense Sloane Stephens (N.13). Y el viernes acabó también con Venus (N.8), quien a sus 37 años no pudo con el mayor empuje de su rival, 17 años más joven, y cayó por 6-4, 4-6, 5-7 en el mejor partido del torneo tras dos horas y 48 minutos de juego.

Kasatkina se medirá a Osaka, quien pasó por encima de Halep en sets corridos de 6-3, 6-0 en apenas 63 minutos. En un recorrido idéntico al de la rusa, la japonesa tuvo que lidiar desde el comienzo del campeonato con jugadoras de más cartel que ella, pero las fue superando a todas. Con paso firme. Una a una: en primera ronda batió a María Sharápova, en segunda a la polaca Agnieszka Radwanska (N.31) y en cuartos de final a la checa Karolina Pliskova (N.5).

Contra todo pronóstico, dos “outsiders” que ya miran a los ojos del cetro del tenis mundial directamente y sin el complejo de la edad.

El mejor partido 

La rusa dejó claro desde el comienzo que iba con todo, por la victoria. Y en el primer juego, con naturalidad, le rompió el servicio a Venus. Williams se lo pagó con la misma moneda. 1-1, dos rupturas y todo igual. La europea hizo lo propio, de nuevo, y se puso luego 3-1 a favor.

Pero la estadounidense le explicó cómo funcionaban las cosas en su casa con un parcial de 5-1 para acabar adjudicándose el primer set por 6-4. En la pista central de Indian Wells, con el frío del desierto como invitado de excepción, la rusa demostró que es mucho más madura de lo que indica su edad.

No se vino abajo en ningún momento y se reafirmó inmediatamente después quebrándole de nuevo el saque a su contrincante. “Hay partido”, parecía decir a los miles de presentes en las gradas de la pista central. Así hasta el sexto, con “break” para Venus y “contrabreak” para Kasatkina, quien se plantó en el octavo con una misión: dar un golpe sobre la mesa. Y lo logró, a pesar de que le costó una eternidad y tuvo que salvar varias bolas de ruptura de su rival.