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Cambiar para ser peor y posiblemente terminar en el hoyo, es un golpe en la mandíbula a una afición que cuenta con un estadio todavía con “olor” a nuevo y que ha saboreado, sin tener que ganar su división -la Este de la Liga Nacional- dos títulos de Serie Mundial, gracias a la apertura hecha a los “comodines”, uno a los Indios en 1997, y otro a los Yanquis en el 2003. Esos son momentos de grandeza que el viento se llevó y las arenas del tiempo parecen haber sepultado.

El desmantelamiento

¿Cómo se puede, pensando en el futuro, tirar por la ventana 114 jonrones y 337 empujadas, soltando a Giancarlo Stanton, Marcell Ozuna y Christian Yelich? ¡Diablos, hay que estar enloqueciendo! Agreguen la pérdida de los 60 robos y el guante del intermedista Dee Gordon. Esas son cifras irrecuperables que desangran las esperanzas de un equipo y dejan sin público las tribunas de un estadio por muy bonito que sea. Cuando se abofetea la búsqueda de emociones, la gente no responde.

Los Marlins fueron, en el 2017, el caso raro de un equipo sublíder con menos de 80 triunfos. Sin embargo, no se puede pensar en fortalecer el edificio tambaleante, si quitas tres de los principales pilares. Y levantarse de una destrucción total en el aspecto competitivo, es más difícil y toma tiempo. Los últimos cinco años de los Marlins no merecen ser recordables: 62 victorias y 100 derrotas en el 2013, luego 77, 71, 79 y 77 triunfos. Ninguna señal estimulante, excepto ir a ver batear a Stanton y Ozuna el año pasado.

Pitcheo sospechoso

Edison Volquez, un tirador de no hitter contra Arizona en el mes de junio, fue descartado por su pobre balance de 4-8, y el abridor del primer juego contra los Cachorros, será el derecho dominicano de 26 años, José Ureña, quien se elevó hasta 14 triunfos por 7 derrotas en 28 inicios. Detrás en la rotación que probablemente incluirá al cubano Odrisamer Despaigne, se encuentra Dan Straily, Wei Yin Chen cuando se restablezca, Sandy Alcántara, Jacob Turner y Caleb Smith, sin perder de vista a Justin Nicolino.

Despaigne lanza para 2.51 a lo largo de 14 entradas y un tercio, como un agregado a lo que mostró en el cierre del 2017 entre la oscuridad en la que se movió el equipo. Brad Ziegler es el cerrador sin cifras confiables: salvó 10 veces en 53 relevos con balance de 1-4 y 4.79 nada recomendable en efectividad. Kyle Barraclough y Drew Steckenrider estarán listos para entrar en acción. Un bullpen rasca cabezas para el sufrido mánager Don Mattingly.

Bateo muy discreto

La parte central del bateo de los Marlins, presenta a Justin Bour (25 vuelacercas y 83 impulsadas en 377 turnos) y Starlin Castro llegado de los Yanquis en la operación Stanton, un bateador de 16 cuadrangulares y 63 empujadas… Ojo con el cácher J. T. Realmuto, de 26 años, un bateador de 17 jonrones produciendo 65 carreras, quien estará en la parte de arriba, y paciencia en espera de Martín Prado.


Los Marlins colocarán a Derek Dietrich en el left fielder; el joven Lewis Brinson o Magneuris Sierra en el centro, con Scott Van Slyke en el rincón derecho; Justin Bour en primera, Starlin Castro en segunda, J.T. Riddle en el short, Brian Anderson en tercera y Realmuto con la máscara. ¿Podrá este equipo ganar 80 juegos? Puede que en Miami, no lo crean.