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¿Serán capaces estos Medias Rojas, modelo 2018, de moverse entre esa pequeña ventaja de dos juegos que lograron sobre los Yanquis en la pasada temporada para impactar ganando su tercer banderín divisional en forma consecutiva?... Siempre temible, el equipo de Boston da la impresión de tener suficiente picheo y armamento para ese intento, aunque los de Nueva York, que han hecho crecer su capacidad de destrucción con la adquisición de Giancarlo Stanton, son favoritos hasta para avanzar a la Serie Mundial. Lo que parece seguro, es que una vez más la batalla por el título del Este en el menos viejo de los circuitos, será tan encarnizada como la de Zama entre Aníbal y Escipión. Es lo que se espera ver desde la primera serie de tres juegos entre ellos, los días 10, 11 y 12 de abril.

Picheo confiable

El deslizamiento del ganador del Cy Young 2016, Rick Porcello, de 22 a 11 triunfos, y el aumento de 4 a 17 reveses, no preocupa después de verlo imponerse en 7 de sus últimas 10 decisiones recuperando su ritmo de rendimiento precisamente en agosto y septiembre, siendo de gran utilidad para asegurar el liderato de la división. El sorprendente salto de Drew Pomeranz a 17 triunfos, igual que el “as” Chris Sale, líder en ponches con 308, fue la mejor noticia para los Medias Rojas el año pasado, que siguen depositando confianza en el zurdo David Price, muscularmente afectado, y limitado a un balance de 6-3 con 3.38 en el 2017, después de 17 triunfos en el 2016… La pelea por el quinto brazo quedó abierta entre Eduardo Rodríguez y Steven Wright. En el bullpen, Matt Barnes y Joe Kelly estarán funcionando como apoyos del mortífero Kimbrel, quien viene de registrar 5-0 y 35 rescates. 

Cierto, el picheo sigue siendo factor esencial, pero ¿qué hay de la ofensiva? Este Boston no tiene nada que ver con los equipos de Ted Williams, Carl Yaztremski, Fred Lynn y David Ortiz. No busquen a un bateador de los Medias Rojas entre los 30 mejores averages de la última campaña. Su artillero más agitado fue Xander Bogaerts con apenas 273 puntos, y en punch, Mookie Betts con 24 jonrones, además de ser el único empujador de 100 carreras con un total de 102, agregando otro detalle, sus 26 robos, máxima cifra… En 1941, los de Boston con Ted Williams a la cabeza, reunían tres impulsadores de 100, dos de 90 y un cuatrocientista. El año pasado, disparando 168 jonrones, fue el equipo menos ruidoso de la Liga. Es obvio la necesidad de poder disponer de más pólvora.

Aquí la alineación

El short Bogaerts, abrirá fuego en la alineación de los Medias Rojas seguido de Andrew Bennitendi el jardinero izquierdo (.271, 20 HR y 90 CE); Dustin Pedroia (registró .291 sin las apariciones requeridas) en segunda base, el estelar Mookie Betts, el más importante jugador de la franquicia, en la pradera derecha; Hanley Ramírez (23 HR y 62 CE) bateador designado; el dominicano Rafael Devers (10 HR y 30 CE en 58 juegos) estará en la tercera base; Jackie Bradley Jr. (17 HR y 63 CE) en el jardín central; Mitch Moreland (22 HR y 79 CE) en la primera base; y el puertorriqueño Christian Vásquez (5 HR y 32 remolques en 324 turnos) en la receptoría. No es un line-up muy productivo, pero quizás resulte lo suficiente con ese picheo. Boston está vaticinado para terminar segundo de los Yanquis en el Este de la Liga Americana. Su resurgimiento, después de dos últimos lugares consecutivos en 2014 y 2015, le permite al equipo que manejará Alex Cora, mantener viejos niveles de respeto y fuertes pretensiones, siempre y cuando muestren un bateo lo necesariamente explosivo.