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Cuando los Astros de Houston llegaron a la Liga Americana en el 2013, no hubo festejo. ¿Por qué hacerlo si se trataba de un equipo de cifras casi miserables, ganador de 56 y 55 juegos en las temporadas de 2011 y 2012, al cual muy pocos querían ver, como lo demostraban las entristecidas tribunas de su estadio? Ver a ese equipo limitado a 51 triunfos por 111 derrotas, durante su apagado debut en el Oeste de la Americana, 45 juegos detrás de los Atléticos de Oakland, fue terriblemente depresivo. 

Fue en el 2014, que el equipo de Houston inició realmente una restauración que pareció estar siendo realizada por la maestría de Miguel Ángel. El primer pincelazo fue asegurar a Carlos Correa como primera selección en el draft de 2012, antes de verlo debutar en el 2015. El equipo de Houston logró 70 triunfos en el 2014, creció hasta 86 en el 2015, se mantuvo con 84 en el 2016, y saltó hasta las 101 en el 2017, terminando con todos los oponentes en un alarde de rendimiento. 

La escopeta del cole

El mánager A. J. Hinch, vio salir del equipo a Carlos Beltrán por retiro, a los tiradores Tyler Clippard, Luke Gregerson y Francisco Liriano, y al guardabosque Cameron Maybin. Ninguno de ellos provocador de lamentos. Tan es así, que Houston miró casi sin interés el mercado de Agentes Libres, concentrándose en atar por largo rato a su estrella más fulgurante, el venezolano José Altuve, pelotero Más Valioso de la Liga Americana. Las adquisiciones de los tiradores de tiempo parcial, Héctor Rondón y Joe Smith, no fueron ruidosas, pero sí la del abridor Gerrit Cole, un ganador de 19 juegos en el 2015, sacado de los Piratas. Sin duda, una escopeta valiosa.

Disponer de seis abridores confiables, en un staff encabezado por dos potenciales ganadores de 20 juegos como Justin Verlander, llegado a tiempo vía Detroit para un registro de 5-0 en la recta final, y Dallas Keuchel, ambos con Premios Cy Young en sus vitrinas, es una enorme ventaja, agregando los aportes que pueden ofrecer Lance McCullers, el ganador de 14; Charlie Morton, Brad Peacock y Collin McHugh…En el bullpen, el liderazgo lo tiene el salvador de 34 juegos, Ken Giles, con Chris Devenski y Joe Smith detrás.

Un cañoneo insistente

Una vez restablecido el cubano Yulieski Gourriel, los Astros tendrán ese line-up agobiante para cualquier pícher, que presenta como primer bate al jardinero central George Springer, de impresionante accionar en la postemporada, seguido del antesalista Alex Bergman, y de José Altuve, cuatro temporadas consecutivas con más de 200 hits, y dueño de tres títulos de bateo en ese trayecto. El cuarto bate es el explosivo boricua Carlos Correa, un short stop en pleno crecimiento, artillero de 66 jonrones y 248 remolques en sus tres primeras campañas. La capacidad de agresión de este cuarteto es mayor que la de Los Beatles interpretando frenéticamente Twist and Shout.

Y atrás, el jardinero derecho Josh Reddick, súper oportuno, bateando quinto, delante de Gourriel, cuya utilidad ha sido mayúscula, el bateador designado Evan Gattis, el left fielder Marwin González, y el receptor Brian McCann, quien ha disparado más de 20 jonrones en 9 temporadas consecutivas, antes de deslizarse a 18 el año pasado por un recorte de casi 80 turnos respecto al 2016. Un line-up sin fisuras. Cuando tienes todos esos factores reunidos, picheo sólido, defensa flexible y simplificadora, bateo constante y productivo, y excelente funcionamiento, no parece haber forma de retarte en el Oeste de la Liga Americana.

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