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Yo era un chavalo de casi 12 años cuando los Dodgers consiguieron su primer banderín de Serie Mundial en 1955, superando a los Yanquis 2-0 en un inolvidable séptimo juego, con el inmenso picheo de Johnny Podres. Eran tiempos en los que Buck Canel con sus transmisiones radiales era parte de nuestra familia, y la rivalidad beisbolera entre dos de los tres equipos de Nueva York, Yanquis-Dodgers, era tan fuerte como lo es hoy Real Madrid-Barcelona en el planeta futbol. Tiempos idos entre rivalidades multiplicadas por las ampliaciones en las Mayores de 16 a 30 equipos, y la creación de divisiones. En el transcurso de 33 años entre ese picheo del zurdo Podres en 1955 y el jonrón del cojeante Kirk Gibson en 1988, los Dodgers lograron seis títulos y se acercan a los 30 años de sequía buscando el séptimo, un intento frustrado por el bateo de George Springer contra Yu Darvish el 7 de noviembre.

La mayor certeza

Hay quienes piensan, inclúyanme, que pese al crecimiento ofensivo de los Yanquis en este 2018, esa Serie Mundial Astros-Dodgers podría repetirse. El picheo que manejará Dave Roberts, encabezado por un grandioso Clayton Kershaw, víctima de un despojo en la lucha por el último Cy Young en la Liga Nacional, resultando más ganador y líder en efectividad después de perder por lesión, cinco semanas de actividad, es visto como un factor de seguridad del tamaño de cualquiera de las Pirámides de Egipto. Una rotación con cuatro zurdos (Kershaw 18-4 y 2.31, Alex Wood 16-3 y 2.72, Rich Hill 12-8 y 3.32, y Hyun-Jin Ryu 5-9 y 3.77) agregando el brazo derecho de Kenta Maeda 13-6 y 4.22, pendientes de la evolución del joven zurdo Julio Urías, y con la garantía en el bullpen del ganador de 5 juegos sin derrota y 41 rescates, Kenley Jansen, respaldado por Josh Fields, Scott Alexander y Pedro Báez. Si el picheo es el nombre del juego, y es afectado por lesiones, Roberts no necesitará pastillas calmantes en su avance hasta la Se
rie Mundial.

El factor producción

El tan necesario componente ofensivo está ahí, puño en alto, obviando las salidas de Adrián González, André Ethier, Curtis Granderson y Chase Utley. Con el jardinero central Chris Taylor, un bateador de 148 hits 288 puntos abriendo fuego, Roberts dispone de un line-up muy agresivo. El short Corey Seager, 22 jonrones y 77 empujadas, será el segundo bate con el antesalista Justin Turner 147 hits, 21 vuelacercas y 71 remolques detrás, y el explosivo novato del 2017, Cody Bellinger, bateador de 39 cuadrangulares y 99 impulsadas, como primera base y cuarto bate. El artillero cubano Yasiel Puig, con saludables correcciones aplicadas, estará en el bosque derecho y bateando quinto después de 28 jonrones y 74 producidas. Dos grandes batallas, la de Yasmani Grandal con Austin Barnes por la receptoría,  y la de Joc Pederson y Andrew Toles por el jardín izquierdo, proporcionan un toque de intriga, en tanto Logan Forsythe, aún sin hacer explosión después de ser obtenido de Tampa, es el dueño de la segunda base. Ah, no olvidemos a Enrique Hernández de tanta utilidad, y al prospecto Alex Verdugo, visto en 18 juegos el año pasado.

Veo a los Dodgers alargando a seis temporadas su dominio en el Oeste de la Liga Nacional y estirándose nuevamente hasta la Serie Mundial con grandes posibilidades. Roberts puede tener a dos ganadores de 20, con la seguridad de disponer de una defensa muy funcional adentro y afuera, y bateo productivo. Se espera que Bellinger confirme todo lo que mostró en el 2017 como bateador destructivo.