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Brasil se impuso este viernes 3-0 a Rusia en el amistoso disputado en el estadio Luzhniki de Moscú, palco del partido inaugural del Mundial-2018 el 14 de junio, al que llegó sin su estrella Neymar, de baja hasta mayo por su lesión en el pie.

La Seleçao echó de menos al ‘crack’ especialmente en la primera parte, donde pese a tener el balón no lograba ser agresiva. Pero la ‘canarinha’ entró en calor tras el descanso y no tardó en adelantarse con un tanto del zaguero Miranda en el 52. Poco después Philippe Coutinho, de penal en el 62, y Paulinho en el 65 completarían la victoria.

Era un amistoso, pero con muchos aires de ensayo general. En el estadio en el que todos sueñan con levantar la Copa el 15 de julio, Brasil se probaba ante los anfitriones, pero sobre todo, ante sí misma sin Neymar. 

Con su estrella animándoles por las redes sociales desde su mansión de Río, el renacido grupo de Tite, aquel que en menos de dos años consiguió pasar de los infiernos a llegar favorita a Rusia, arrancaba su quinto partido sin su estrella.

Y no iba a ser fácil. Pese a las precauciones de Tite, ‘Ney’ es omnipresente en la Seleçao, incluso cuando no está. Ocupando su hueco en la izquierda arrancó el extremo de la Juventus Douglas Costa, con Coutinho en el centro, Willian por la derecha y Gabriel Jesús en la punta.

Combustión 

Pero era cuestión de tiempo que se prendiera la pentacampeona del mundo, y Brasil entró en combustión tras el descanso. No habían pasado ni dos minutos cuando en una gran jugada combinada que partió de Douglas Costa, Coutinho le dio el primer aviso a Akinfeev de que su suerte había cambiado.

Se había calentado el centrocampista del Barcelona, que encontró el camino para enloquecer a las líneas rusas. El más rápido fue, sin embargo, el veterano Miranda, que acabaría llevándose el gato al agua en el 52, poniendo el primero tras el cabeceo de Thiago Silva a un cruce de Willian.

Más ligera, la ‘canarinha’ por fin se sentía a gusto y desprendía ese peligro que hace justo un año le dio el primer boleto para la Copa. Los anfitriones, desconcertados, se temían lo peor cuando Golovin llegó tarde para detener una internada de Paulinho en el área.

Fue penal y el segundo de la Seleçao, esta vez en las botas de Coutinho, jugador del Barsa, que ponía el partido completamente de cara en el 62.

Aún quería más la Seleçao, que no dejó pasar ni cinco minutos para arreglar una cuenta que había dejado abierta. Después de haber rozado el gol en un par de ocasiones, Paulinho no quería irse de Moscú sin el suyo y, tras una gran jugada de Willian por la derecha, el atacante del Barcelona, uno de los rescatados por Tite, se dio el gusto de poner el tercero y el séptimo de su cuenta en la nueva era del seleccionador, igualando a Neymar.