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Hay pitcheres que sin poder no existen, y entre ellos, pese a su evolución manejando las bolas de rompimiento y su estrategia, está Vicente Padilla. Es por eso que hay alarma en Texas. La bola rápida del pinolero ya no echa humo, ni se desliza como el tren bala de Tokio, consecuentemente, está vulnerable.

¿Qué ha pasado con la capacidad de estremecimiento que provocaba un tirador de 96 y 97 millas, capaz de haber mantenido su dominio lo suficientemente largo en sus mejores trabajos? ¡Diablos!, sus rectas han reducido drásticamente la velocidad por debajo de las 90 millas, como si súbitamente, su poder se hubiera evaporado.

Hey, cuando tienes la edad de Vicente y su impulso, esto no puede ocurrir, excepto si es producto de un problema físico que sólo el propio tirador puede explicar y no lo ha hecho. Precisamente cuando se estaba considerando no usar a Padilla para proporcionarle un poco más de reposo a su escopeta, el manager Ron Washington tiene que olvidarse de eso, porque Kris Benson, afectado por una tendinitis en su codo derecho, ha salido de la rotación.

Así que Vicente, con balance de 1-1 en tres inicios, y un deprimente 9.64 en carreras limpias, el promedio más deteriorado entre los cinco abridores, tendrá que abrir esta noche en Baltimore frente a los Orioles, que utilizarán al japonés Koji Uehara, quien venció a Padilla el 13 de abril, pese a ser severamente castigado por el bateo de los Rangers en un partido que terminó 10 por 9.

El nicaragüense ha estado combinando sus lanzamientos, cambiando de velocidad y variando puntos de aterrizaje, pero sin lograr conseguir desequilibrar al bateo enemigo, que en 14 entradas, le ha disparado 23 cohetes, cediendo 5 pasaportes y permitiendo 15 carreras limpias.

¿Qué Padilla veremos hoy retando a los bateadores de Baltimore, intentando ofrecer una actuación convincente, más allá del resultado? Ésa es por ahora una gigantesca intriga. El pinolero ha estado transitando por la carretera de la incertidumbre, aproximando nuestra ansiedad a la frontera de la desesperación.

“Sólo esperamos que ese debilitamiento inesperado de Padilla sea producto de un letargo en el brazo y no dé problemas físicos”, ha dicho el ejecutivo Jon Daniels, colocando sobre el tapete la obvia preocupación provocada por el nica en estos momentos aciagos, en los que uno no sabe qué pensar.

Después de lucir fuerte en el entrenamiento primaveral, creímos que Padilla estaba rascando tierra por meterse de lleno en la temporada, mostrar su poder y recursos, y comenzar a proyectarse en busca de su primera temporada con más de 15 triunfos.

Sigo creyendo que puede lograrlo, pero necesitamos una señal, un lamparazo, y eso podría ocurrir hoy. ¡Ah, si el deseo a distancia fabricara resultados! Seguramente Vicente sentiría ese impulso extra.