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Afianzar la zona defensiva, fortalecer el mediocampo y consolidar el ataque, son, entre otros aspectos, los puntos medulares que debe trabajar el director técnico de la selección de futbol de Nicaragua, Henry Duarte, antes del inicio de la Liga de Naciones de la Concacaf, prevista para septiembre próximo y en la que los pinoleros enfrentarán a Haití, Anguila, San Vicente y las Granadinas, y Barbados.

Después de vencer 3-1 y empatar 3-3 ante Cuba en par de juegos amistosos, la tropa Azul y Blanco dejó varios destellos positivos, como el buen entendimiento que exhibieron Carlos Chavarría, Juan Barrera y Jaime Moreno en el frente ofensivo, a tono con un Luis Manuel Galeano que tiene pase y gol actuando como enlace, sin obviar el destacable desempeño de Josué Quijano, como de costumbre.

Moreno, quien regresó a la absoluta un año después de haber sido excluido por asuntos extradeportivos, marcó dos goles ante la selección antillana, uno en cada desafío; lo mismo que el “Iluminado”, mientras que Chavarría y Galeano anotaron un tanto cada uno en la serie amistosa, cumpliendo todos anteriores con la asignatura que les encomendó el timonel Duarte. Seis goles en dos partidos, es de aplaudir.

Sin embargo, las notas bajas las dieron el mediocampo y la zaga, que por ende son las áreas que debe fortalecer el timonel. Con Jason Casco y Luis Fernando Copete fuera de la convocatoria, que han sido los centrales habituales durante la “era Duarte”, el estratega recurrió a probar a jóvenes como Rigoberto Fuentes, Cristhian Gutiérrez, Henry Niño o al propio Ciryl Errington, y como era de esperarse hubo muchas fisuras en esa zona. 

Si en el primer encuentro la Azul y Blanco tuvo que venir de menos a más para quedarse con el triunfo, en el segundo fue a la inversa, pues inició con un dominio casi abrumador que le permitió ponerse adelante 2-0 antes de llegar al cuarto de hora, pero en el cierre de ambos tiempos bajó la guardia, dejando escapar una ventaja de 3-1 que tuvo durante 80 minutos, cediendo finalmente el empate a tres goles.

El “Chino” solitario

Hay poco que señalarle a Marlon el “Chino” López, si acaso nada, quien en ambos partidos se multiplicó en el mediocampo para cortar jugadas de los contrarios, arrebatándoles el esférico, distribuyendo a sus compañeros y en ocasiones rematando de larga y media distancia intentando sorprender. Pese al mayúsculo esfuerzo del jugador del Real Estelí, está claro que no da abasto, necesita de uno o más compañeros con un perfil similar al suyo, que le ayude a contener rivales.

Ante la velocidad de los jugadores cubanos, también muy habilidosos dominando el esférico, los recursos del “Chino” se veían mermados y coherentemente no podía garantizar tantos cortes como eran necesarios, haciendo más compleja la labor de sus compañeros en defensa. Tanta multiplicación de esfuerzos provocó el desgaste físico del mediocampo y la zaga pinolera, que en consecuencia fue superada y perforada.

Antes de que Cuba empatara las acciones, Duarte intentó reforzar la retaguardia de su equipo, haciendo ingresar a Bismarck Véliz, Henry Niño, Errington y a Maykel Montiel, a excepción de este último la mayoría de perfil defensivo, y ni aún así pudo solucionar la ecuación que les planteó el equipo cubano. Eso sí, ratificó las carencias del plantel, mismas que en los próximos cinco meses deben de ser corregidas de cara competir fuerte en la Liga de Naciones de la Concacaf.

Ciertamente el triunfo de Nicaragua en el juego del pasado jueves fue recibido de buena manera, no así el desempeño del equipo, que logró la victoria con tres destellos, sin establecer un estilo de juego y sin llegar a impresionar. Ganar y gustar es una asignatura difícil de completar, pero es a lo que debe apuntar el combinado nacional, aunque para ello, Duarte debe afianzar la zona defensiva y fortalecer el mediocampo como prioridad, y seguir consolidando ese ataque que lidera con altas calificaciones el capitán Juan Barrera.