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¿Cómo que no perdió el Barsa si estaba atrás 0-2, faltaban 3 minutos para los 90, y solo me levanté a servirme un pinolillo por 47 segundos? Sentado sobre mi asombro frente a ese 2-2 que parecía tan improbable como ver derrumbarse en forma fulminante la Pirámide de Keops, alcancé a ver las repeticiones de los goles milagrosos. Un poco de Messi durante un rato –media hora- le permitió al Barcelona salirse de un hoyo que el Sevilla no supo profundizar más pese a las múltiples posibilidades de ampliar la diferencia, malogradas por Muriel –tres veces-, Vásquez –dos-, Navas y Layún. Cuando tienes al rival en la lona y groogy, debes rematarlo a lo Tyson, implacablemente, porque si se mantiene con vida y lo sigues viendo en pie, aún moviéndose difícilmente, te puede salir el diablo. Exactamente eso le ocurrió al Sevilla estando a punto de coronar una victoria meritoria y muy significativa, de cara a sus pretensiones de Copa de Europa y de Copa del Rey. 

Doble impacto

Sin poder contar con Messi de apertura –entró hasta en el minuto 58- y sin Busquets por completo, en tanto Piqué debería de ser cuidadoso por sus problemas musculares, mientras se esperaba un esfuerzo cauteloso de Iniesta, el entrenador Valverde sabía que estaba frente a un duelo difícil con el rival en la final de la Copa del Rey. ¡Cómo le dolió que el temprano bombeado de Iniesta con el arquero Rico adelantado sin chance, y el remate zurdo rasante de Suárez, mordiendo el poste derecho, no entraran! Adelantarse tenía un enorme valor, y lo hizo el Sevilla en el minuto 37, cuando increíblemente, Franco Vásquez recibió de Correa desde la izquierda, libre de marca en el propio corazón del área con cuatro defensas inutilizados. En el propio inicio del segundo tiempo, minuto 49, el colombiano Muriel, incisivo, tomó desde la frontal un rebote de Ter Stegen, y con la complicidad de un leve desvío de Umtiti, aumentó 2-0 entre el delirio de la multitud. 

A frotar la lámpara

Fue entonces que Messi terminó de estirar sus músculos para entrar por Dembelé nueve minutos después. La presencia del “as” obligó a modificaciones, tanto ofensivas de parte del Barsa, como defensivas en el Sevilla, equipo que refugiándose en la posibilidad de contragolpes que fueron constantes logró mantener al Barcelona con su sistema nervioso deshilachándose. Sorprendente que el tercer gol del Sevilla no se produjera con tantos intentos, incluso con ventaja numérica frente a una defensa en retroceso y desarmada. Cada ofensiva a fondo del Barsa con toda su gente, era replicada por una contra cargada de peligro, atormentando a Ter Stegen. Algunas de esas oportunidades, incluyendo dos de Muriel, otra de Navas y la de Vásquez, fueron claras, pero cierres oportunos, manotazos de Ter Stegen, y sobre todo, la puntería desviada de los artilleros del Sevilla, mantenía el 2-0 inalterable, como las columnas que sostienen la Basílica de San Pedro. 

Un minuto para lo imposible

Faltando 10 minutos, el Barcelona pisó el acelerador con dos oportunidades para recortar, una de Suárez y otra de Rakitic que rebotó en el poste. Perder dos opciones tan viables a esa altura, equivalía a colocar una esquela de defunción al invicto azulgrana. La posibilidad de un milagro parecía descartada cuando en el minuto 87, en una maniobra acrobática, marcó Suárez, y en el 88, un trazado rasante fue golpeado por la zurda precisa y autoritaria de Messi desde fuera del área, dejando sin chance a Rico, que vio cómo se doblaba su muñeca derecha mientras la pelota seguía hasta las redes. El 2-2 considerado imposible, quedó sellado antes de los dos minutos de reposición entre la incredulidad de la multitud y del mundo del futbol. Desde cualquier punto de vista, resultado injusto para el agitado Sevilla que pudo hasta golear y llegó a defender con ocho hombres en la recta final, pero ni modo, con Messi en la cancha, no hay nada escrito. De esa forma el Barsa salvó el invicto.

En tanto, el Real Madrid sin Cristiano, calentando para enfrentar al Juventus en la Champions, y sin varios de sus titulares,  pero con Gareth Bale exhibiendo su contundencia marcando par de goles y Benzema otro, liquidó 3-0 en duelo unilateral al equipo de Las Palmas, que batalla en la zona de descenso.