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Los Indios de Cleveland descifraron a Juan Carlos Ramírez y con un bateo endiablado lo hicieron lucir vulnerable al extremo, tanto, que sin haberse completado los primeros cuatro episodios el nicaragüense ya perdía 5-0, víctima de un ataque de seis imparables, entre ellos tres cuadrangulares. Tras un inicio que prometía mucho, J.C. fue desfigurándose ante el opresivo bateo de Cleveland hasta derrumbarse de forma casi definitiva en el cuarto inning, cuando sus rivales lo estremecieron con tres carreras. No pudo enderezarse y terminó cargando con su primera derrota del año, pues los Angelinos cayeron 6-0.

La primera entrada fue para Juan Carlos un reto sencillo, al menos así lo hizo parecer retirando en fila a Francisco Lindor, Jason Kipnis y José Ramírez, los dos últimos en roletazos a la primera base que lo obligaron a asistir en la inicial. Luego, en el segundo episodio, continuó con su dominio al poner fuera a Yonder Alonso, sin embargo, Edwin Encarnación, artillero de reconocida peligrosidad, le cazó con tal fuerza una bola rápida de dos costuras, que la pelota viajó hasta estrellarse en la barda del jardín izquierdo, donde el patrullero Justin Upton, luciendo desorientado y perdiendo la ubicación de la pelota, propició que Encarnación convirtiera su batazo en un jonrón dentro del terreno de juego. 

Tras ese cañonazo, J.C. supo fajarse y retiró a los siguientes tres bateadores que enfrentó, incluyendo a Yan Gomes y Tyler Naquin por la vía de los strikes. Sin embargo, Bradley Zimmer le conectó de imparable y mientras Francisco Lindor bateaba, se robó la intermedia, para luego anotar la segunda carrera de los Indios gracias a un passball y un error en tiro a la antesala del receptor Martín Maldonado. La suerte parecía darle la espalda al nicaragüense.

Derrumbe fatal 

Lo ocurrido en las tres primeras entradas estaba entre lo considerado normal y Juan Carlos, pese a estar perdiendo, no daba la impresión de estar próximo a un derrumbe fatal, pero le ocurrió. Fue en el cuarto inning, cuando con un ataque de tres imparables, entre ellos dos cuadrangulares, los Indios lo hicieron lucir tan vulnerable que se pensó no seguiría más en el encuentro. El primero en sacudirlo fue Yonder Alonso, quien le conectó un bambinazo por el sector derecho, luego, en un intento por lograr el necesitado enderezamiento, tomó revancha y dominó a Encarnación, pero Lonnie Chisenhall le conectó un sencillo y Naquin lo estremeció con un trancazo de cuatro bases por el jardín izquierdo. La pizarra se movió a 5-0 y la derrota se convirtió entonces en inminente para Ramírez. 

En medio del derrumbe, reunió fuerza y carácter para completar la entrada ponchando a Zimmer y para luego sacar dos outs del quinto, antes de ser retirado tras otorgarle base por bolas a José Ramírez. Abandonó el montículo cabizbajo, frustrado seguramente, pero con la certeza de tener la capacidad de levantarse, así como lo hizo en la campaña anterior, cuando tras permitir cinco carreras limpias en su primera apertura contra los Reales de Kansas City el 14 de abril, terminó convirtiéndose en el tirador de mayor relevancia en la rotación de los Angelinos.