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¡Qué grande se ve el Real Madrid en las Champions! Eso explica por qué se ha coronado 12 veces, inalcanzable, quizás por los siglos de los siglos, mientras sus perseguidores se amontonan a distancia. Lo sabe el Juventus, dominador por largo rato en el futbol italiano, recientemente doblegado en la final de 2017 por la contundencia de los leones blancos, que hoy los reta en busca del boleto a las semifinales. No es un juego cómodo, pero el favoritismo del Real Madrid, armado hasta los dientes, mostrando un exuberante poderío en su ataque y una flexibilidad admirable en su creativo medio campo, no admite discusión. El Juventus es David, pero sin piedras suficientes para derribar a Goliat. En estos cuartos de final, la historia bíblica no se repetirá, prevalecerá el equipo más poderoso y destructivo.

Lamentos por Pjanic

La pérdida del bosnio Pjanic provoca desajustes en la medular del Juventus, y lo que agranda el problema, el técnico Allegri no dispone de una fotocopia. Sin subestimar a Khedira y Matuidi, no contar con Pjanic, es como quitarle la batería a un reloj. Batallar con Modric, Kroos y Casemiro en esa zona, exige multiplicar esfuerzos con máxima precisión intentando mantener el contacto con Dybala, Mandzukic e Higuaín, con la posibilidad de barajar a Douglas Costa, Marchisio y Cuadrado, este último importante en la victoria casera contra el Milán. El Madrid puede jactarse de contar con dos de los mejores laterales del planeta, como lo son Marcelo por la izquierda y Carvajal por la derecha, con Ramos y Varane manejando las dificultades por el centro y asegurando proyecciones verticales. No estará Nacho disponible por lesión, pero eso no altera los nervios de Zidane, consciente de la fortaleza de su banco y la visible ventaja de Keylor sobre el Buffon declinando en la cabaña.

El factor Cristiano

Se da por un hecho que la defensa del Juventus será sometida a un acoso agobiante por parte de Cristiano, un factor clave, y posiblemente Bale recargado, con Isco y Asensio ansiosos por estar incluidos, y Benzema a la expectativa. En tanto, sin el marroquí Benatia, sancionado por acumulación de tarjertas como Pjanic, el muro de Turín estará formado por Alex Sandro, Chiellini, Barzagli y Howedes o Lichsteiner, obligados a un máximo de revoluciones frente a Cristiano, ese lobo feroz, quien ha conseguido siete goles en cinco encuentros  contra el Juventus y luce imparable e implacable. El oleaje ofensivo que garantiza el Real Madrid con Cristiano funcionando como ombligo del huracán, es destructivo, aún tomando el reto de un equipo con maestría en la defensa. Aunque el Juventus ha derrotado cuatro veces al Madrid en fases eliminatorias de ida y regreso, ese es un dato sin incidencia en el momento actual. Hoy en Turín, la tropa de Zidane hará valer su favoritismo.