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Vicente Padilla volvió a tirar fuego, pero entre las columnas de humo, pese al zumbido de sus disparos, y la autoridad mostrada en las tres primeras entradas, no pudo evitar estocadas que lo hirieron sin desangrarlo, pero que provocaron el daño necesario para sacarlo de circulación con la pizarra volteada 4-1.

En el cierre del noveno, con dos outs y la diferencia reducida a un intrigante 4-3, todo parecía perdido frente al pitcheo sereno del relevista zurdo George Sherrill, cuando Ian Kinsler disparó una candente línea de hit al left. Ahora estaba Michael Young en el plato, etiquetado siempre como una temible amenaza. Su swing, trazó una hermosa parábola que descendió en las tribunas del jardín derecho para transformar la probable derrota en victoria y sacar del hoyo al nicaragüense, borrándole su segunda derrota de la temporada. ¡Diablos!, uno quería abrazar la computadora para retener las imágenes de ese rescate, en el partido que ganó Texas 5-4.

Con pitcheos de 93 y 94 millas, creciendo a 95 en algunos momentos, y registrando un par de 96, Padilla entró al cuarto inning defendiendo la pequeña ventaja de 1 por 0 conseguida por hit empujador de Kinsler. De pronto, los lanzamientos del nica parecían producir aceleraciones con ruidos falsos, y los bateadores de Baltimore, saltaron brusca y efectivamente hacia ellos, hambrientos y destructivos, haciendo girar la pizarra con un operativo de tres carreras.

¡Cómo tronaron los cohetazos consecutivos de Adam Jones y Nick Markakis entre short y tercera con un out! Y de inmediato, el cañonazo de Adam Duff hacia lo profundo del center, convertido en doble, fabricando dos carreras. Como Juan Charrasqueado en el corrido, Vicente sintió que los bateadores de Baltimore, pistola en mano, le caían encima de a montón.

Huff anotó por un balk antes de otro cepillazo de Luke Scott, y en el quinto, con un out, Brian Roberts golpeó una bola rápida de Padilla entre las cejas y la colocó en las tribunas derechas para establecer una diferencia por 4-1, rompiendo nuestras esperanzas como ramas secas. Un rato después, Vicente se fue del escenario habiendo trabajado 6 entradas y dos tercios, siendo sacudido por 7 imparables, cediendo 3 pasaportes y ponchando a 4, mejorando a 8.27 un promedio en carreras limpias oscurecido por lo grotesco.

Jonrón de Hank Blalock en el séptimo contra el japonés Uehara y hit impulsador dentro del cuadro de Marlon Byrd en el octavo, levantaron de la lona a los Rangers, metiéndolos en la pelea estrechando el marcador 4-3.

Sherrill se veía dominante con dos outs y bases limpias, antes de ser golpeado por la línea de Kinsler en el inicio del noveno. El swing de Young, sepultó a los Orioles, resucitó a los Rangers y sacó del pozo de las serpientes a Padilla (1-1), quién pese a recuperar su fuego, no pudo apretar tuercas en los momentos de exigencia.


Eso sí, fue otro, acercándose al conocido. No hay duda.