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En la tercera apertura de su carrera, ocurrida el 25 de abril del 2017, Juan Carlos Ramírez se midió a los Atléticos de Oakland y logró ante ellos una presentación que bien vale la pena recordar, sobre todo, hoy que los enfrentará en busca de su primera victoria de la temporada. Esa noche, un J. C. enfocado y muy dominante, redujo a la inutilidad a sus rivales, limitándolos a solo dos imparables en siete episodios completos, recorrido en el que no admitió carreras y ponchó a siete adversarios. Aproximadamente un año después, el nicaragüense volverá a encararse con los Atléticos en el estadio de los Angelinos, buscando mostrar una versión antagónica a la que presentó el pasado lunes 2 de abril, cuando cayó descifrado ante los Indios de Cleveland en la que fue su primera apertura de la presente campaña.

Juan Carlos llega al juego de esta noche con la necesidad de forjar una presentación que le permita cambiar la impresión que ha dejado tras mostrarse vulnerable en sus dos salidas más recientes, la última del Spring Training y la primera de la actual temporada regular. En el cierre de los entrenamientos primaverales fue vapuleado por los Dodgers de Los Ángeles, quienes en 3.2 entradas le hicieron cuatro carreras con un ataque de ocho hits, entre ellos dos jonrones. Luego, en su debut en la actual campaña, flaqueó y perdió ante los Indios, equipo que fue capaz de fabricarle cuatro anotaciones limpias (5 en total) en 4.2 innings gracias a un despliegue ofensivo de cinco imparables, incluidos tres cuadrangulares. 

Perfil del rival

De tal forma que Ramírez, quien según se informó se quebró la uña del dedo índice de su mano derecha mientras enfrentaba a los Indios, buscará hoy ponerle fin a este momento de vulnerabilidad y piensa lograrlo dominando a los Atléticos, equipo que antes de iniciar ayer una serie de tres partidos con los Angelinos, se ubicaba en el puesto ocho entre todas las novenas de Grandes Ligas con un promedio ofensivo de 258 puntos y lideraba el mejor beisbol del mundo con un total de 70 imparables. De sus cañoneros, Juan Carlos deberá cuidarse de Matt Chapman, quien previo a la jornada de anoche, lideraba al equipo en promedio ofensivo (.400), carreras anotadas (5), hits conectados (12), carreras impulsadas (5) y jonrones (2). También deberá lanzar con especial cuidado a Jed Lowrie, quien llegó al juego de anoche bateando para .313. 

El rival de Ramírez en el montículo será Andrew Triggs, quien salió sin decisión en su primera apertura del año ante los Vigilantes de Texas, equipo al que le tiró cinco entradas completas de cuatro hits, una carrera limpia, dos bases por bolas y siete ponches. En la temporada anterior, Triggs tuvo dos aperturas ante los Angelinos, saliendo vencedor en ambas y reduciendo a sus rivales a solo dos carreras (una limpia) en once entradas y dos tercios. 

Buenos antecedentes

Además de enfrentarlos como abridor, Juan Carlos también se midió a los Atléticos como relevista en el 2017, consiguiendo muy buenos números al combinar su actuación desde ambas facetas. La primera vez que los encaró fue el tres de abril, cuando en una entrada les permitió dos hits y una carrera limpia que fue producto de cuadrangular de Khris Davis. Dos días después volvió a enfrentarlos y  esta vez fue superior, pues en 2.2 innings no les admitió anotaciones y los redujo a dos imparables, apuntándose el triunfo. Luego les tiró como abridor y en siete episodios no pudieron hacerle carreras. De tal manera que el año pasado, en tres enfrentamientos consiguió ante los Atléticos un récord de 1-0 y una efectividad de 0.84, números que permiten creer que hoy puede forjar una gran faena monticular.