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Apareció Babe Ruth y el jonrón se convirtió en el divino tesoro del beisbol. Antes de esa explosión, en 1909, Ty Cobb solo necesitó 9 cuadrangulares, la segunda gran cifra de su carrera –disparó 12 dos veces– para asegurar la triple corona. ¡Ah qué tiempos aquellos de la bola muerta! Un jonrón se escuchaba en todo el planeta. En 1919, en su última temporada con los Medias Rojas, combinando todavía su aporte como artillero y lanzador, Ruth que fue un ganador de 23 y 24 juegos en 1916 y 1917, limitado a 136 y 127 veces al bate en esas campañas, saltó a 29 jonrones, algo estremecedor, mientras ganaba 9 juegos desde la colina de Boston perdiendo 5 veces. Su llegada a los Yanquis cambió el beisbol. En un ruidoso debut con el uniforme a rayas, Ruth disparó 54 y 59 cuadrangulares en 1920 y 1921, y en 1927 colocó 60 pelotas en órbita. 

Fue necesario esperar 34 años, para poder ver otro cañonero de 60 jonrones, también yanqui, Roger Maris, quien trenzado en una de las más apasionantes batallas que se recuerden entre derriba montañas, descargó 61 en la temporada de 1961 –nueva marca–para superar a su compañero de equipo Mickey Mantle, afectado muscularmente en el cierre de campaña, un bateador de 54 vuela cercas, para un total de 115 entre ellos, cifra que permanece como un récord para una pareja, y que en este 2018, piensan atacar –también con los Yanquis– Giancarlo Stanton –59 con los Marlins en el 2017– y Aaron Judge –52 estableciendo récord para un novato desde el cajón de bateo yanqui. Ese total de 109 con uniformes diferentes, superando los 107 de Ruth y Lou Gehrig en 1927, quedó grabado como una seria amenaza a los 115 de Maris y Mantle.

Aron Judge busca ser el líder de bambinazos en Nueva York. Archivo/END

La era de la destrucción

En 1998, los bates de Mark McGwire y Sammy Sosa, funcionando demoledoramente con los Cardenales de San Luis y Cachorros de Chicago, sacudieron el beisbol estrepitosamente. Ellos hicieron llover jonrones y el mundo se mantuvo en expectación como nunca antes lo había estado. Ambos atropellaron la cifra sagrada de 61 en poder de Maris durante 37 años, un período más largo que el de 34, extendido por los 60 del Bambino Ruth. En ese 1998, entre el ruido ensordecedor de pailas y cazuelas, Sosa terminó con 66 y McGwire con 70. El dominicano Sosa siguió con 63, 50 y 64 en las temporadas de 1999, 2000 y 2001, en tanto McGwire disparaba 65 en 1999. Sin duda, salvajismo puro, pero ambos quedaron marcados por el uso de sustancias facilitadoras de alterar rendimientos.Roger Maris fue un gran bombardero del conjunto Yanqui. Archivo / END

Precisamente en el 2001, coincidiendo con la última temporada de Sosa con más de 60 estacazos de vuelta entera, Barry Bonds, quien el año anterior registró un crecimiento llamativo como bateador de poder descargando 49 jonrones, se agigantó desmesuradamente extendiéndose a 73, saltando sobre los 70 de McGwire y haciendo desaparecer como referencias todas las cifras anteriores. Aquel ritmo fue de locura. Al finalizar la campaña, todos nos sentimos encaramados en la montaña del asombro… Entre los vigorosos cuestionamientos de haber podido alcanzar ese nivel utilizando esteroides, Bonds entró en una controversia que algunos todavía mantienen lat iendo, y que lo ha mantenido fuera del Salón de la Fama pese a sus siete títulos como Más Valioso. Sentado en el banquillo de los acusados, Bonds decreció a 46, 45 y 45 jonrones, mientras avanzaba de 37 a 39 años.​

Cheslor y Blandino se van en blanco

El dedo en la llaga

Fue Giancarlo Stanton quien dijo días antes de disparar su jonrón 59 en la pasada temporada, que necesitaba tres más para superar la verdadera marca que era la de 61, en poder de Roger Maris, un pelotero limpio al revés y al derecho. Teniendo tres juegos pendientes en busca del jonrón 60, Stanton quien en su primer juego oficial con los Yanquis jonroneó dos veces hace unos días, falló en 14 turnos y se quedó corto… Este año como compañero de Judge, el temible Stanton quien hace desaparecer pelotas de la vista con sus batazos, pretende ensayar otra arremetida. Hasta ayer, tenía tres cuadrangulares en ocho juegos, lo que nos hace recordar que en el 2017, esperó llegar al octavo partido para conectar sus dos primeros vuela cercas, en tanto Judge sin jonrones en los cinco juegos de inicio, disparó tres en juegos consecutivos. Es decir, nada hacía sospechar la explosión que veríamos.

Judge con 25 años y 152 días, es el sexto bateador más joven de 50 jonrones. Según la lista que ofrece el Baseball Diggest, el más joven en el repaso de todos los tiempos es Prince Fielder, quien conectó 50 en el 2007 con 23 años y 139 días. Prince que solo extendió su carrera hasta los 32 años, nunca volvió a aproximarse. En el 2009 se voló la cerca 46 veces y comenzó a desvanecerse. Delante de Judge se encuentran, Willie Mays de los Gigantes con 24 años y 137 días, Jimmie Fox de los Atléticos (24 años y 316 días), Ralph Kinner de los Piratas (24 años y 326 días) y Mickey Mantle con 25 años y 152 días… El legendario Ruth lo hizo con 25 años y 230 días, y el más joven de los latinos, Alex Rodríguez, descargó 52 en el 2001 jugando para los Rangers con 26 años y 63 días. También un usuario de esteroides, Rodríguez es un tres veces bateador de 50 o más jonrones, pero el líder entre los latinos es otro marcado, Sammy Sosa con cuatro temporadas, tres superando la barrera de los 60.

Desde que cayó el telón del 2017, todas las expectativas giran alrededor de los swings de Stanton y Judge, los bateadores de 59 y 52 jonrones. Con su marca intacta pese a los señalamientos, la ventaja de Bonds con sus 73 cuadrangulares, es que resulta difícil, ver a alguien sin utilizar recursos extras, alcanzar esa cifra. Para Stanton, ese no es problema. “El verdadero Rey es Maris con sus 61, no Bonds”, dijo el año pasado y seguramente debe seguir pensándolo.

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