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Tal vez demasiado tarde, pero el bosnio Miralem Pjanic jugará en el estadio Santiago Bernabéu para intentar conducir al Juventus Turín hacia un milagro que coloque al cuadro italiano en las semifinales de la Liga de Campeones, tras perder 0-3 ante el Real Madrid en el choque de ida de cuartos.

Fue la gran ausencia del equipo de Massimiliano Allegri en el Juventus Stadium. Muchos la lloraron antes del partido, y mucho más después. Sancionado por acumulación de amonestaciones, Pjanic no pudo enfrentarse al Real Madrid y su relevo, el uruguayo Rodrigo Bentancur, no rindió al nivel de su compañero.

Pero nadie en su equipo puede igualar su categoría. Técnicamente, es el mejor del Juventus. Su calidad es prodigiosa. Es elegante y tiene pegada. Además, lanza las faltas con un estilo similar al del brasileño Juninho Pernambucano, un auténtico especialista que hizo diabluras en el Olympique Lyon de la primera década del siglo XXI.

“Es difícil compararlo conmigo, porque no me gusta hablar demasiado de mí, pero tiene una calidad increíble. Es quizás el mejor lanzador de tiros libres del mundo. No, estoy seguro, es el mejor”, afirmó Juninho sobre Pjanic. Sin embargo, el ídolo de Pjanic no es Juninho Pernambucano. Es una persona más ilustre, Zinedine Zidane, con quien volverá a encontrarse por cuarta vez en su carrera.

No tuvieron tiempo de coincidir sobre un terreno de juego, pero el jugador bosnio se enfrentó al técnico francés jugando en el Roma (dos derrotas) y, ya con el Juventus Turín, en la final de la Liga de Campeones del curso pasado, en la que se llevó un disgusto después de perder 4-1.

Desde que era pequeño, el chaval que nació en la Yugoslavia unida y que tuvo que irse con su familia a Luxemburgo por la guerra, admiró al actual entrenador del Real Madrid. Siempre se fijó en él.

Intentar un milagro

Cuando fichó por el Juventus (junio 2016), lo primero que hizo fue pedir el número cinco para lucirlo en la camiseta. El mismo dígito que lucía el francés en el Real Madrid. Siente una admiración profunda por Zidane. En el Roma el bosnio jugaba con el 15, porque el dorsal 5 estaba ocupado.

“Estoy orgulloso de llevar ese número (5), porque es mi ídolo (Zidane)”, declaró en su presentación oficial como integrante del conjunto turinés.

Ahora, volverá a estar enfrente al hombre que tanto admira. A sus 28 años, Pjanic querrá impresionar al entrenador del Real Madrid. No hay mejor escenario para hacerlo que el Bernabéu, pero también no hay mejor público que la propia persona a la que idolatra.

Por eso, Pjanic tiene marcado en rojo en el calendario el choque ante los blancos. El “discípulo” de Zidane volverá a coger las riendas del Juventus para intentar el milagro de remontar el 0-3 de la ida.

El último equipo en conseguir marcar tres goles en el Bernabéu en unos cuartos de final fue el Spartak Moscú, que ganó 1-3 en 1991. Ese resultado, tampoco le valdría al Juventus.

Con Pjanic sobre el terreno de juego, el cuadro italiano, en 37 partidos, ganó 29, el 78 por ciento de encuentros. Además, empató cinco y perdió tres, casi el mismo número que en las ocho ocasiones que el bosnio no jugó por diferentes motivos.