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No, no era posible saltar de un asombro a otro. Ver morir al Real Madrid detrás del funeral del Barsa, malogrando ambos ventajas de tres goles, tenía que ser algo surrealista, una pintura para el museo de los horrores, un carnaval de lo absurdo.

Pero la posibilidad estaba latiendo. Pendientes apenas de 30 segundos para completar los 3 minutos de alargue, con el 3-0 oscilando burlesca y dantescamente sobre sus cabezas, la multitud madridista, sentada en uno de los círculos del infierno, el más caliente, se encontraba al borde del infarto desconfiando del tiempo extra, considerado inevitable. Fue entonces que el francés nacionalizado marroquí, Mehdi Benatia de 31 años, impulsado por la desesperación, cargó por detrás a Lucas Vásquez, enganchándolo además con su larga pierna izquierda, impidiéndole desarrollar la mecánica requerida para golpear la entrega de Cristiano desde la derecha.

La pelota, fue mansamente a las manos de Buffon, y el árbitro señaló el penal. El rugido de resurrección se escuchó en todos los rincones del Bernabéu y más allá. Buffon perdió la cabeza y fue expulsado, el alboroto resultó mayúsculo en el área entre reclamos y rechazos, entró el arquero polaco Szczesny y ejecutó Cristiano, un rayo láser hacia la esquina superior derecha, asegurando la presencia del Real Madrid en las semifinales persiguiendo su 13 Champions.

Cristiano, anotador del único gol. EFE/END

No tengo dudas

¿Fue penal? Sí lo fue. Foul en el área, es penal porque hay contacto entorpecedor de movimiento. El trazo largo de Kroos hacia el lado del poste derecho fue cabeceado hacia abajo por Cristiano.

Libre de marca, frente a Buffon, está Lucas Vásquez para manejar la recepción y la posibilidad. Benatia embiste desde atrás con su pierna izquierda levantada tratando de realizar un quiebre flexible en busca de la pelota.

Hay empujón, puede ser visto en cualquiera de las repeticiones, Lucas pierde el equilibrio y la “mordida” de balón, le facilita a Buffon tomarlo.

El árbitro Michael Oliver sentencia penal, Buffon se descarrila emocionalmente, le sacan tarjeta roja y queda el duelo entre Cristiano y Szczesny. Desde los doce pasos, el portugués es casi siempre infalible. Ensanchó su tórax al sonar el silbato y se volcó hacia el balón como si fuera al encuentro de su destino.

Poder y colocación, combinación letal. Frente al bombazo, nada que hacer para el arquero polaco. En ese momento, las esperanzas del Juventus volaban deshilachadas encima del Bernabéu. La otra posibilidad de provocar asombro, en menos de 24 horas, había sido desvanecida. El peligro de infartos quedaba bajo control.

Fue una gran batalla

 

Otro partidazo, como lo fue el anterior. Con Mandzukic por Dybala y Pjanic de regreso en el eje del engranaje, más las incursiones desconcertantes de Douglas Costa, el trabajo sereno de Khedira, y la solidez en el fondo con una admirable cobertura de Chiellini, Benatia y Lichtsteiner, el Juventus llegó a verse inmenso, pero decir que le pasó encima al Madrid, no es cierto, pese a la diferencia de tres goles, facilitada por la rara falla de Keylor quien no pudo retener el balón que empujó Matuidi.

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Batalla formidable por el dominio y el manejo de transiciones en el centro del campo, y Marcelo recurriendo a su segundo pulmón para responder a las exigencias de la dinámica permanente por la izquierda. Cristiano como siempre, moviéndose amenazante en el área con su espada desenvainada, un auténtico mosquetero.

Kross bloqueando, armando y proyectándose, haciéndose sentir, y la defensa, solo superada en esas dos gestiones por arriba dibujadas como en un lienzo de Picasso por Douglas Costa y Lichtsteiner, que la cabeza de Mandzukic convierte en goles estableciendo el 2-0 en el primer tiempo.

El Madrid llegaba constantemente con Isco maniobrando, Bale por la derecha y Modric buscando las conexiones. Bien el Madrid, pero la ventaja hacía parecer mejor al Juventus, bien plantado y ansioso de la proeza.

Real Madrid logró remontar y clasificar a los semifinal de la Liga de Campeones. EFE/END

¿Qué hiciste Keylor? 

La pérdida de pelota de Keylor Navas cambió la neutralización de una peligrosa incursión, abriendo espacio para el gol del insistente Matuidi, quien se adelantó por un pelo como decía mi abuelo, al intento de cierre realizado por Varane. El 3-0 fabricó una cadena de escalofríos que hizo temblar el Bernabéu.

De semejante susto en el minuto 59, la cabalgata de emociones, saltó al penal de Benatia –no sé por qué discutido– faltando 30 segundos. De pronto, aquello era como parte de un final imaginado por Hitchcok. Ahí estaba la discusión entre cabezas calientes, reclamos y rechazos, el árbitro sintiéndose tragado por la tierra y la frialdad de Cristiano en la ejecución para terminar con el suspenso. ¿Qué hubiera pasado en el tiempo extra? Inútil especulación, pero creo que el Madrid iba a sobrevivir, aún sin la expulsión de Buffon. Lo veía con más fondo y mejores ideas entre el desgaste de piernas, cerebros y corazones. Es solo algo especulativo.