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Derribando todos los pronósticos, Cristofer González se coronó ayer en Japón. Lo hizo de forma sorprendente, noqueó a Daigo Higa en 9 asaltos. No era favorito el nica pero sacó la casta que se necesita para ser campeón mundial, tomó los riesgos necesarios y el premio es la corona del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Con el título en mano ahora el trabajo principal de su apoderado William Ramírez y del promotor Pablo Osuna es protegerle lo más que se pueda. Lo que quiero decir es que no lo lancen a la boca del lobo en su primera defensa a cambio de una buena bolsa. Pasa ese fenómeno extraño con los boxeadores nicas y es que cada vez que se coronan tienden a enfrentar a un tipo de alto nivel en su primera defensa y terminan perdiendo el cetro.

Cristofer es un peleador con un potencial tremendo que necesita tiempo para seguir mejorando ahora como campeón. No es una mala idea que le gestionen dos defensas contra rivales que no sean súper estrellas. Apenas se acaba de coronar y ya se habla de una revancha contra Andrew Selby, quien lo derrotó el año pasado por decisión unánime. Es allí donde tiene que entrar en acción don William, sabiéndose manejar con los promotores y organismos para intentar proteger al muchacho lo más que se pueda.

Cristofer González, campeón 112 libras del CMB.

Dos defensas le garantizarían a Cristofer ganar una buena cantidad de dinero, brindándole tiempo de adquirir más confianza como campeón, mejorar técnicamente y posteriormente buscar una pelea importante contra un rival elite. Si a Román “Chocolatito” González le supieron cuidar en sus inicios como campeón, a Cristofer también se le debe de proteger en ese sentido. 

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