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El Celta se juega hoy su última bala para mantenerse en la pelea por Europa ante el líder, el Barcelona, que llega a Balaídos con el título de Liga prácticamente asegurado y la mente puesta en la final de la Copa del Rey, que disputará el sábado contra el Sevilla en el Wanda Metropolitano.

La decepcionante derrota en Leganés ha dejado al equipo vigués de Juan Carlos Unzué sin margen de error. En Butarque, el Celta volvió a mostrar su peor cara, alargando además su pésima racha a domicilio: un solo punto de los últimos quince en juego lejos de Vigo.

El Celta, previsible en la salida de balón y sin alma para lo mucho que se jugaba ante el conjunto pepinero, necesita reaccionar ante un líder que todavía no conoce la derrota en Liga, y lo tendrá que hacer sin dos de sus pilares: el lateral derecho Hugo Mallo y el internacional chileno Tucu Hernández, que cumplirán ciclo de tarjetas.

Los celestes se agarran a su solidez en Balaídos, donde no pierden desde el 17 de diciembre cuando cayeron 0-1 ante el Villarreal, y a que los azulgranas no ganan en Vigo desde abril de 2015 -dos derrotas en Liga y un empate en la Copa en los últimos tres enfrentamientos- para mantener vivo su sueño europeo.

Se da por segura la vuelta al once del delantero uruguayo Maxi Gómez, que vivió su primera suplencia en Butarque, solo 24 horas después de que su entrenador dijese: “Dudar en este momento de que tener a Iago y Maxi en el campo juntos sea un problema, me hace pensar que alguien está ciego o no ha visto nada de nuestro equipo”.

El Barcelona visita Balaídos con el objetivo de poner fin a su mala racha en una escenario últimamente maldito, y dar un paso prácticamente definitivo hacia el alirón.

El conjunto azulgrana, líder invicto de la competición y que ante el Valencia (2-1) logró el récord de jornadas ligueras seguidas sin perder (39), mantiene los 11 puntos de ventaja sobre el segundo clasificado, el Atlético de Madrid, a seis jornadas para el final.

Levantar su vigésimo quinto título de Liga parece cuestión de tiempo, pero los hombres de Ernesto Valverde quieren lograrlo cuanto antes. Sin embargo, el compromiso liguero ante el Celta, cuatro días antes de la final de la Copa del Rey ante el Sevilla, parece de lo más inoportuno. Los gallegos no acostumbran a ser un rival cómodo para los catalanes, sobre todo en Vigo, donde el Barcelona ha perdido 21 veces, las mismas que ha ganado.