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Hay momentos en que un rey tiene que mostrar su corona y gritarlo a pulmón abierto. Es lo que hizo LeBron James en la segunda batalla con los Pacers de Indiana, haciendo posible una victoria por 100-97, restauradora de esperanzas. Quedar atrás 0-2 equivalía a sentir el aguijoneo del caos. Eso no podía ocurrir y LeBron saltó a la cancha en Cleveland, inyectado de furia. Su primera canasta fue una advertencia y continuó impresionante anotando los primeros 16 puntos de los Cavaliers. Asustados, los combativos Pacers, con un raramente vacilante Víctor Oladipo, se atrasaron 33-18 en el primer cuarto. Un gran contraste con la ventaja de Indiana 33-14 en el primer duelo. Los Cavaliers no ganaron ninguno de los tres períodos restantes, pero la diferencia de 15 puntos en ese espectacular arranque fue suficiente para terminar dominando la pizarra por tres puntos equilibrando la serie de primer round 1-1. Eso sí, no hay nada escrito. El año pasado los de Cleveland barrieron 4-0 a Indiana, pero cada juego estuvo envuelto en la incertidumbre. La mayor distancia fue de 6 puntos.

Sin acompañantes

El gran cómplice de LeBron en el 2017 en ruta hacia una tercera final con los Warriors de Golden State, fue Kyre Irving, cambiado a los Celtics antes de la temporada que culmina en el 2018. En este despegue de los Playoffs, LeBron ha marcado 70 puntos y registrado 17 asistencias con 22 rebotes. Su segundo Kevin Love registra 24 puntos, y en asistencias, quien le sigue, George Hill ha realizado 4. No puede un jugador por muy LeBron que sea ser tan incidente como para llevar a un equipo a la final. Pueden recordarme que lo hizo en el 2015, perdiendo la serie por el banderín con los Warriors de Stephen Curry, antes de coronarse contra pronóstico en el 2016, pero este año las exigencias son mayores, y no sería sorprendente que los Pacers lograran sobrevivir al oleaje marca James… Los tiradores de tres puntos J.R. Smith y Kyle Korver le permitieron a LeBron moverse con más libertad en la pintura y ser decisivo con su cañoneo, pero lo más influyente fue el decrecimiento de Oladipo, líder de los Pacers, recortado por sus dos tempranas faltas que lo enviaron al banco.

Su grandeza intacta

Consciente que el factor LeBron no es suficiente, el técnico de los Cavaliers, Tyron Lue, admite que “los otros necesitan hacer más” para poder avanzar a la siguiente etapa. Jordan nunca estuvo solo en aquellos Bulls, y aunque entre los milagros de LeBron está haber llevado a una final imprevisible a los Cavaliers en el 2007, siendo barridos por los Spurs, en esta ocasión se necesitará de un funcionamiento más eficaz, porque el equipo de Indiana dispone del armamento requerido para frustrar a los de Cleveland, que vienen de una campaña irregular. Ha sido fácil observar que los de Indiana no están lo mínimamente intimidados, y no se sabe cuántos pulmones extras tiene LeBron, rodeado de varios jugadores inexpertos bajo presión, para seguir gritando ¡Soy el Rey! en esta serie de tan alto grado de dificultad. Su grandeza está intacta después de estar presente en los 82 juegos de su equipo y atravesar 11 temporadas, pero no es suficiente para estos Cavaliers tan inciertos.