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La superioridad Azulgrana en la final de la Copa del Rey fue tan abrumadora que uno piensa, no necesitaba contar con Lionel Messi. No ayer en el estupendo Estadio Wanda, casa del Atlético de Madrid. El 5-0 no exagera ni un centímetro en las valoraciones.

El equipo de Valverde mostró un futbol total al ganar su cuarto trofeo consecutivo en ese torneo, no tan grandioso pero con significado. Cuesta decirlo, y podría calificarse como una opinión descarrilada, pero sin Messi, todo hubiera sido igual. No es que el argentino se acostara en una hamaca para ver lo que hacían sus compañeros mientras se balanceaba, porque marcó el gol del 2-0 aprovechando taconazo musical de Jordi Alba; entregó un trazado largo a Suárez completando una pared de geometría nada común, que el uruguayo concretó implacablemente para el 3-0;  fue víctima de un manotazo providencial de Soria sacándole un tiro libre hecho desde 30 metros con mira telescópica en la propia escuadra, y entregó una pelota envuelta en terciopelo que Iniesta supo manejar con delicadeza y clavar para el 4-0. Messi estuvo agitado como siempre, pero este Barcelona tan funcional, hubiera podido proporcionarle noche libre.

Luis Suárez anotó dos veces ante los andaluces.

El bolshoi azulgrana

¡Cómo recordamos al equipo de Guardiola! En la pantalla, estaba el Bolshoi ruso en lugar del Barsa, ofreciendo su magia aturdiendo al Sevilla en el Teatro de la Opera en París. Ese Sevilla, es el mismo equipo que le peleó al Bayern en la Champions hace unos días. Iniesta pareció estar moviéndose con la gracia, destreza y confianza, que lo hizo con España en la final del Mundial 2010 en Johannesburgo. Imparable el duende, abriéndose paso con una lámpara, estrellando un remate en el travesaño, combinando en el área con Jordi, y marcando un gol de joyería, sacado de las vitrinas de Tiffanys, después de recibir de Messi.

El brasileño Coutinho fue incidente, interviniendo en la confección de dos goles con asistencia y cobro de penal, después de ver cómo le anulaban un gol; Suárez, el conocido lobo voraz, presente con su capacidad de agresión, tomando la pelota de Coutinho para abrir el marcador a los 13 minutos, aprovechando el larguísimo y certero pase hecho por el arquero Cillessen dejando desnuda a la defensa del Sevilla, y ampliando 3-0 a los 39 en conexión precisa con Messi; y estaban los aportes de Rakitic, Busquets y Sergi Roberto, la firmeza de Pique, la flexibilidad de Jordi Alba, la restauración de Umtiti, y la presencia de Cillessen. 

¿Cómo olvidar Roma?

Un equipo de verdad, eso fue el Barsa ayer, aunque sin poder borrar las imágenes frustrantes que todavía permanecen grabadas en la pared del muro de los lamentos, un producto de mi imaginación, en Roma… No hay forma de hacer olvidar la pérdida de una ventaja de tres goles en cuartos de final de Champions. Esa es una herida que permanecerá por siempre abierta, aún sin ocurrir en una final, como fue la del Milán en el 2005, malogrando la misma ventaja en los últimos 45 minutos frente al Liverpool inglés. Sin embargo, como bien apuntó el columnista del diario El País, José Samano, quien cubre el accionar del Real Madrid, ganar la Copa del Rey y la Liga, es una caza mayor, aunque la Champions proporcione más repercusión… Colocado a solo tres puntos de asegurar la Liga con cinco juegos pendientes, este Barcelona debe sentirse obligado a seguir ofreciendo demostraciones tan resplandecientes como la de ayer contra el Sevilla. Inesperadamente unilateral el duelo cumbre por la Copa del Rey le permitió al equipo azulgrana reencontrarse con el estilo que lo convirtió en espejo. Imaginemos por un momento a Xavi, algo de aquel Xavi magnífico, en lugar de Messi, y el 5-0 hubiera tomado forma igual. 

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Iniesta excepcional

Capítulo especial fue la despedida de Iniesta. Dio la impresión de ser planificada en Hollywood. Se mostró como un chavalo de 24 años en pleno crecimiento y hambriento, no de fama y fortuna, combinación que tiene, sino de notoriedad a base de esa brillantez que lo ha abandonado, aunque muscularmente sus fuerzas se hayan reducido. Su entendimiento con todos, fue extraordinario. Con Jordi, con Busquets, con Messi, con cualquiera.

Messi marcó un gol en el triunfo ante el Sevilla. AFP/END

El centrocampista excepcional, capaz de los golazos históricos, contra el Chelsea y Alemania, desarticulando a la defensa del Sevilla, sacando astillas del travesaño, y maniobrando con ese toque de magia que siempre lo ha caracterizado para ir en busca de esa pelota entregada por Messi, alargar el pase un metro más dejando en el vacío a Soria, y rematar con frialdad casi sin ángulo… Ese no era un jugador en la quema de sus últimos cartuchos, sino alguien que puede extenderle fecha de caducidad de su utilidad a través de un rendimiento dosificado… Lamentablemente para el Barsa que no puede garantizarle titularidad a tiempo completo en todos los juegos, y necesita incluirlo en rotaciones, está siendo atraído por el futbol chino. Se da por un hecho que deja al equipo azulgrana, pero con actuaciones como la registrada contra el Sevilla, podría sentirse inclinado a aplicar una  modificación. En Barcelona lo festejarían tan ruidosamente como cuando conquistaron la primera Champions. Pocas veces, Messi es el número dos en reconocimiento. Ayer fue uno de esos días.