•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Al regresar a Nicaragua después de recibir su cinturón de campeón mundial del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), Cristofer “El Látigo” González se encontró con un terremoto de contradicciones en su equipo de trabajo. De un momento a otro, uno de sus entrenadores, Wilmer Hernández, había renunciado, y el otro, Roger González, fue retirado por Nica Boxing, empresa que dirige Pablo Osuna. 

Sin haber dicho una sola palabra, Cristofer se quedó sin equipo por una diferencia de criterios entre Wilmer y Roger, en la que también se ha involucrado la familia del peleador. No obstante, González tiene claro lo que quiere, su deseo es continuar con el equipo de trabajo que lo llevó a coronarse, así lo dejó claro este jueves en la conferencia de prensa que organizó Nica Boxing previo al gran evento que montará este sábado en el gimnasio Nicarao, donde Melvin López disputará el título mundial juvenil 118 libras de la Organización Mundial de Boxeo (OMB).

“Estaba en México con mis orejas fría, cuando regrese al gimnasio empezaré a ver qué pasa con este tema, por ahora estoy desconectado del boxeo, me falta una semana más de vacaciones y luego tendré tiempo para analizar esto con mis apoderados. Lo más cómodo es que continúe con mis dos entrenadores, fueron los que me coronaron, estoy contento con el equipo que tengo y no veo necesario cambiarlo”, dijo Cristofer. Eso sí, El Látigo dejó claro que su tío Roger González continuará en el equipo sí o sí. 

A Cristofer se le escuchó hablar en un tono muy conciliador. Aunque a la conferencia no asistió su tío, sí estuvo Wilmer. En el estrado, González le hizo un guiño a Hernández, “estoy agradecido con Dios por lo que logré, este título fue posible gracias al apoyo de mi familia, apoderados y mis entrenadores, Wilmer y Roger”.

Minutos después, la prensa se volcó con Hernández para conocer su posición. El Tigre, seudónimo con el que se le conoce a Wilmer, sigue firme en su decisión: no continuará. “No fue un problema económico. El punto quizás explotó cuando empezaron a entrevistarme a mí, eso le molestó a Roger y como chavalito le fue a poner quejas a su papá. Ellos quieren el mérito de que Roger es el entrenador más joven en tener a un campeón y allí estaban en una discusión fea, me empezaron a atacar y tuve que defenderme”, explicó Hernández.

Para Wilmer el problema no tiene remedio. “Uno de los dos tenía que salir, no es poner condición, es que la solución es esa porque ya hay roces. Cuando hay familia en el medio, la familia siempre se impone, así que no creo, ya está roto todo. Tengo que seguir luchando, mi mejor carta ahorita es Byron ‘El Gallito’ Rojas”, puntualizó.