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A Melvin López (13-0, 9 nocauts) no solamente le basta derrotar a Jonathan Padilla (18-3, 8 nocauts) este sábado en el gimnasio Nicarao. El nica tiene que convertirse en campeón mundial juvenil 118 libras del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), gustando y noqueando. La responsabilidad de estar en casa le obliga a responder la expectativa no solo del público, también de sus promotores Pablo Osuna y William Ramírez, quien hizo una gran inversión para montar este evento en el gimnasio Nicarao.

Melvin es un muchacho con un talento innegable, pero se le ha criticado por su falta de compromiso en el gimnasio y determinación para mantenerse en una categoría. Comenzó en 108 libras, hasta finalmente dar el salto a las 118. En todas las categorías falló en la báscula. Ahora en peso gallo veremos si finalmente logra el establecimiento necesario y empieza a recuperar un poco la credibilidad que perdió. 

“He tenido problemas con la categoría, mucha gente piensa que es por indisciplina, pero lo que diga la gente me resbala, ellos no saben mis problemas, mi metabolismo. Ahorita quiero establecerme en 118 libras”, dijo Melvin este jueves durante la conferencia de prensa en la que estuvo cara a cara con su rival mexicano. 

Melvin estuvo en Miami durante un mes, entrenando bajo la dirección del cubano Osmiri “El Moro” Fernández. “Estoy listo para poner en práctica todo lo que hice en el campamento con el Moro Fernández. Fue un poco más exigente entrenar en Miami que en Nicaragua. Padilla es un muchacho fuerte, pero nadie lo ha golpeado tan fuerte como lo haré yo”, agregó. En el combate de este sábado, el nica será dirigido por Gustavo Herrera y Fernández como segundo en el equipo.