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La discusión continúa alrededor del bloqueo con aplastamiento de balón contra el tablero hecho por LeBron James, inutilizando la entrada a fondo de Víctor Oladipo buscando cómo quebrar, con una bandeja casi siempre segura de su parte, el dramático empate 95-95 persistente contrarreloj. Fue un alarde de poderío muscular de LeBron, y de inmediato, con solo tres segundos pendientes, la pelota para el “Monstruo” de la NBA, su paso hacia el centro, el giro y el disparo desde afuera, para un triple majestuoso ganador del quinto juego 98-95, adelantando a los Cavaliers en esta extenuante serie contra Indiana, que demuestra, hay alguien capaz de luchar solo contra todos en la redondez del mejor baloncesto del planeta. Y ese fenómeno es LeBron James.

La fiera en llamas

La multitud sacudida por una carga eléctrica de alto voltaje, saltó de las tribunas para encaramarse en el techo del hogar de los Cavaliers en Cleveland mientras LeBron, encima de una pequeña valla, con sus brazos tan abiertos como los del Cristo de Corcovado, se veía más inmenso que nunca. Si ustedes no pudieron dormir después de haber visto lo que vieron, los entiendo. Un hombre convertido en montaña en movimiento, rechinando sus dientes y envuelto en llamas, haciéndose cargo una vez más, de un equipo, tomando un momento para exhibirse en defensa, ataque y definición con frialdad, no solo manteniendo con vida a los Cavaliers, que apenas han podido proporcionarle el apoyo de Kyle Korver, sino empujándolos a un paso de la semifinal del Este en la NBA.

Cifras que asombran

Cuando un jugador que estuvo activo en los 82 duelos realizados por su equipo, y con 33 años es líder de la liga en minutos jugados, insistiendo en derrochar esfuerzo en “por lo menos” 46 de los 48 minutos en las batallas de Play Offs, es capaz de acertar casi el 56 por ciento de los disparos de un equipo por el 44 por ciento del resto de sus compañeros al revisar los cinco primeros jugos de una serie tan fieramente disputada, su incidencia es tan gigantesca, como la de Aníbal entre sus tropas. Este LeBron que estamos viendo, podría cambiar el giro del mundo ante el asombro de Galileo o Copérnico. Si el bloqueo de LeBron sobre Oladipo hubiese sido sancionado con dos puntos, uno supone, solo supone, que también se habría proyectado hacia el cesto de los Pacers y marcar esos tres puntos de la victoria 98-97, en lugar de 98-95.

Superman es negro, usa barba, tiene mirada fiera, juega baloncesto, y por ahora, antes de decidir si entra a la agencia libre, usa el uniforme de los Cavaliers. Su nombre es LeBron James, alguien irreal como dice Vucevic en su twitter.