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BOSTON

Por cinco temporadas y media, David Ortiz y Manny Ramírez conformaron el dúo ofensivo más temible de las Grandes Ligas. Entre el 2003 y mediado del 2008, los dominicanos fueron los “Bonny y Clyde” del béisbol.

Pero cuando los Medias Rojas cambiaron a Ramírez a los Dodgers el 31 de julio pasado, no solamente disolvieron la pareja, sino que de paso colocaron entre los dos jugadores, una distancia tan larga como las tres mil millas que separan Boston y Los Angeles.

Ante las dificultades para mantener una comunicación regular con Ramírez, uno de los mejores bateadores de todos los tiempos, y necesitado de ayuda para superar un terrible comienzo de temporada, Ortiz ha tenido que acudir a otro compatriota, amigo y gran bateador: Albert Pujols.

“Pujols es como un hermano para mí. Hablamos regularmente y me aconseja sobre cómo manejar la situación de una mala racha, no solamente con consejos prácticos de bateo, sino también de la parte mental”, dijo Ortiz.

“¿Manny? casi no tenemos comunicación, tampoco cuando estaba aquí hablábamos mucho de bateo y esas cosas”, agregó el “Big Papi”, quien bateó de 6-1 con cuatro ponches en la victoria de Boston 5-4 en 11 entradas sobre los Yankees de Nueva York el viernes.

Aparentemente Pujols, quien lidera las Grandes Ligas en bateo (.335), jonrones (325) y carreras impulsadas (998) en la actual década, además de gran toletero, también es buen maestro.

Ramírez, quien batea .315 con 531 jonrones y 1,737 impulsadas en 17 temporadas definitivamente posee las credenciales para enseñar de bateo, pero no la disposición, para impartir docencia.

“Deja que la bola llegue y usas tus manos, esa es la clave de todo, es lo que siempre me dice Pujols”, dijo el bateador designado de los Medias Rojas.

Ortiz, quien promedió 42 jonrones, 128 carreras empujadas y 147 partidos en sus primeras seis temporadas con los Medias Rojas, apareció solamente en 109 juegos en el 2008, debido a las lesiones, principalmente, y a la partida de Ramírez, en parte.

A su modesta ofensiva de la temporada pasada (.264, 23 H4, 89 CE) se le unió un decepcionante inicio, en el que bateó .158 sin jonrones y 4 carreras impulsadas en los primeros 10 partidos.

“En la primera o segunda serie que jugamos me estaban lanzando muchos pitcheos rompientes y decidí poner el swing más lento, lo que me causó problemas para batear la recta, pero ya estoy mejor”, dijo Ortiz, quien ha pegado imparables en cinco de los últimos seis juegos, pero aún batea .215 sin jonrones en la temporada.

“La gente está acostumbrada a ver a uno paleando [bateando] y se desespera cuando uno no lo hace. Este año las cosas empezaron como siempre porque nunca bateo en abril, pero yo sé batear y voy a seguir tratando, la temporada no es de 15 juegos, sino de 162”, agregó.

“En este juego, lo que tú haces nunca es satisfactorio, pero no puedes prestar mucha atención a lo que dice la gente”, agregó Papi, quien batea .286 con 289 jonrones y 977 carreras impulsadas en 13 temporadas con Minnesota y Boston.