•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

 La Comisión de Nevada al parecer habría llegado a una conclusión satisfactoria sobre la no culpabilidad de Canelo en el caso de Clembuterol, gracias a una hebra de su cabello que paso por un examen. Decimos al parecer, porque de ser concluyente esa prueba debería pedirle disculpas, levantarle la suspensión y explicarnos a todos qué fue lo que se les traspapeló el 18 de abril para no mencionar siquiera estos exámenes.

Si eso no ocurriera, este nuevo capítulo en el ya cansador asunto más que aclarar solo servirá para seguir colocando más leña al fuego de la controversia, las sospechas, las especulaciones y el manoseo de una situación que ya no se resuelve con pruebas sobre el pasado, se soluciona con acciones hacia el futuro.

Lamentablemente, esa prueba del cabello anunciada con bombos y platillos ha servido para dividir más las aguas. Hoy en las redes abundan mensajes de un lado y otro. Los que defienden al tapatío exultantes reclamándole a los detractores y estos últimos tomando a burla “el cabello” y dando de comer a las sospechas sobre lo contrario.

Por esa razón es oportuno recurrir a Albert Einstein para intentar describir nuestra sensación ante el nuevo capítulo de la telenovela que impidió la pelea GGG-Canelo2. La primera constante de la relatividad general, según el sabio alemán es que: “No existe punto de referencia absoluto sino puntos de referencia en relación a otro”. Vaya, en el caso Canelo encaja como anillo al dedo.

La noticia conocida el jueves, fue que la Comisión de Nevada recolectó muestras de cabello de Álvarez el 29 de marzo y fueron evaluadas en el Laboratorio de Pruebas e Investigación de Medicina Deportiva, un laboratorio acreditado por la WADA en Salt Lake City donde, las pruebas dieron resultado negativo para la sustancia prohibida clembuterol para mejorar el rendimiento.

Es una buena noticia que Canelo se esfuerce en demostrar que no utilizó sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento. De acuerdo con ese examen, hay que descartar el clembuterol y reforzar la tesis de que el aparecido en sus muestras del 17 y el 20 de febrero fue causado por ingerir comida contaminada.

Las dos tomas de muestras mencionadas fueron pruebas de la WADA que incriminaron al pugilista. Debido a esas dos pruebas se le suspendió primero temporalmente y el 18 de abril se ratificó la suspensión. Antes que se supiera nada, Canelo renunció a la pelea contra GGG. En medio de eso, supimos que Canelo tenía un problema en una rodilla y debió operarse la misma. O sea, sin clembuterol, existía la posibilidad de que tampoco pudiera pelear el 5 de mayo debido a esa lesión. Mientras transcurrían los días previos al desenlace, hubo declaraciones del comisionado Bob Bennet pidiendo un castigo ejemplar para Saúl Álvarez. El castigo, fue mucho más leve, 180 días que en la práctica fueron la mitad (90 días) y confirmaba que no podría enfrentar a GGG en Las Vegas, pero si estaría listo para pelear el 15 de septiembre.

Revelaciones

Después que todo eso pasó, se revela que el 29 de marzo la Comisión de Nevada había recolectado muestras del cabello de Álvarez para un examen que podría ser concluyente. Sin embargo, la reunión de la Comisión de Nevada para tomar una posición sobre los cargos contra Canelo fue el 18 de abril, 20 días después que se tomaran esas muestras. Si Canelo accedió a someterse a esos exámenes tan importantes, si ese resultado iba a probar fehacientemente que era inocente, hay una pregunta imposible de evitar realizar. ¿Por cuál razón durante la audiencia del 18 de abril nadie habló de ese asunto? ¿Por cuál razón no se utilizó este resultado o la expectativa sobre el mismo, en caso aún no estuviera listo, para establecer una presunción de inocencia de Canelo basada en una prueba en teoría irrefutable y no en lo que estableció un “investigador” que estableció como válida la presunción de que en México es posible contaminarse comiendo carne?

No hay manera de que cierre dentro del sentido común esa fecha de recolección de la muestra de cabello, el 29 de marzo, con el castigo aplicado el 18 de abril. Porque, por extraña coincidencia, el mismísimo jueves 29 de marzo el director ejecutivo de la Comisión Atlética de Nevada, Bob Bennett, declaró había “concluido la investigación” de los dos positivos y que presentaría una queja formal. “Después de completar mi investigación, tomé la determinación de presentar una queja contra el Sr. Álvarez y entablar una audiencia disciplinaria durante la reunión que tiene programada la Comisión para el 18 de abril”, informó Bennett.

Finalizar es finalizar, pero resulta que ese mismo día la Comisión de Nevada recolectó cabellos y envió a un examen del cual nada se supo hasta este 26 de abril ¿En qué quedamos? Es en esto que llegamos a la teoría de Einstein y los puntos de referencia. Los resultados de los exámenes al cabello de Canelo, conocidos este jueves, no son puntos de referencia, porque están totalmente disociados del proceder de la Comisión de Nevada. Si así no fuera, Canelo no tuvo que ser siquiera suspendido o por lo menos, cualquier comunicación oficial sobre la suspensión debió aclarar que existía algo tan importante pendiente desde el 29 de marzo.

Es por ello que el cabello de Canelo, no resuelve el problema de fondo. Por el contrario, lo incrementa. Basta recorrer las redes sociales para ver a fanáticos seguidores del boxeador mexicano y conocidos comunicadores reclamando a quienes acusaron a Canelo de dopaje o insinuaron que utilizara sustancias prohibidas. No es bueno ese clima, necesariamente.