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Si alguien merecía firmar el título de liga número 25 del Barcelona en España, ese era el argentino Lionel Messi. Sus tres goles que le permitan sumar 32, afianzarse como líder en la lucha por “El Pichichi”, y superar por uno (32-31) al egipcio Salah del Liverpool, en la búsqueda de la Bota de Oro europea, garantizaron la coronación del equipo azulgrana que aún permanece invicto, pendiente el Clásico de revancha con el Real Madrid. No fue un partido fácil de resolver. Entre las tinieblas del descenso, el equipo de La Coruña peleó bravamente antes de caer 4-2. El Barsa se adelantó 2-0, pero el Deportivo presionando fuertemente, igualó 2-2 y estuvo a punto de adelantarse. La mayoría de edad, mejor armamento y superior experiencia del equipo de Valverde evitó un patinazo. 

Coutinho abre puertas

La velocidad y buen manejo del Barcelona, le permitió adelantarse en el minuto 6, golpeando las tribunas del Raizor. Dembelé mostrándose destapado por la derecha, recibió de Messi y dibujó una diagonal hacia atrás para la entrada apropiada y vertiginosa de Coutinho, quien con golpe de derecha, clavó la estocada en la parte alta del rincón derecho en la cabaña custodiada por Rubén. Respondió el Deportivo con una contra muy bien realizada que pareció hecha efectiva por Lucas Pérez llevando a las redes un apurado rechazo de Ter Stegen, pero el gol fue anulado por fuera de lugar, comprobado en la repetición. Un hermoso tiro libre de Messi fue sacado del ángulo superior izquierdo por el elástico Rubén en forma magistral, pero la diferencia se estiró 2-0 en el minuto 37, cuando Luis Suárez ingresando al área por la derecha, cacheteó una pelota enviándola por arriba a Messi, quien rematando de volea con su zurda, a pocos metros de Rubén en la otra esquina, estableció el 2-0.

Messi resuelve lío

El Deportivo no solo no bajó las brazos, sino que decidió meterse a las brasas y agitar el fuego hasta provocar llamas. En el minuto 39, la necesaria señal de vida proporcionada por el equipo de La Coruña. Lucas Pérez recibiendo un pase rasante, remata con frialdad y precisión desde el punto de penal recortando 1-2, y en el minuto 63, tomando una pelota del tico Borges en el área, el jugador turco Emre Colak, nivela las cifras 2-2, metiendo el futuro del juego en la licuadora de la incertidumbre. Ter Stegen realiza par de atajadas de mucho mérito. Es entonces que Messi, de incansable movilidad, aparece en dos momentos cumbres, el primero a los 81 abriéndose paso en el área entre tres defensas, entregando a Suárez y recibiendo de regreso para el zurdazo mortífero, y el segundo a los 84, entrando por el centro y disparando en la carrera para sellar el 4-2.

Como en la mayoría de los juegos que ha protagonizado en esta Liga, el Barsa tuvo que atravesar dificultades para imponerse, asegurar el banderín y conservar su invicto. No es lo mismo pelearlo hasta el último instante como aquel que les arrebató Godín con soberbio cabezazo, que ganarlo con tranquilidad, silbando y cantando aún resolviendo problemas.