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Con par de cuadrangulares, dos carreras anotadas y cuatro impulsadas, el pelotero nicaragüense Cheslor Cuthbert, cortó una sequía de tres partidos sin ligar imparables, después de trece turnos infructuosos, en el triunfo de los Reales de Kansas City 5-4 sobre los Medias Blancas de Chicago, mejorando su promedio ofensivo de .208 a .224. Cuando empezaba a preocupar por su pobre accionar ofensivo, Cheslor envió un mensaje a su mánager, Ned Yost, y a sus fieles seguidores: “Tranquilos, solo me tomé una pausa”.

En su primer turno, cerrando el segundo episodio, el pinolero falló con elevado al jardín central ante los lanzamientos del abridor Héctor Santiago y extendía una mala racha de 13 turnos consecutivos sin hit. No era una buena premonición para Cuthbert, sin embargo, quedaba un largo camino por recorrer y lo mejor estaba por venir.

En el cierre del cuarto capítulo, en su segunda aparición en el plato, el “Niño de la Isla” llegó decidido a castigar a Santiago. Le hizo swing al primer lanzamiento, anunciando que deseaba hacer un contacto potente, después de ver pasar dos bolas malas, Cheslor conectó un sinker que viajaba a 91.4 millas por hora y depositó la pelota detrás de la barda del jardín izquierdo.

No era una buena premonición para Cuthbert, sin embargo, quedaba un largo camino por recorrer y lo mejor estaba por venir.

Para entonces, Kansas estaba abajo en la pizarra 2-1. La pizarra sufrió una modificación significativa en la parte baja del siguiente inning, nuevamente gracias a la incidencia del pelotero nicaragüense. Después de sacar dos outs, Santiago toleró un sencillo de Salvador Pérez y enseguida fue relevado por Chris Volstad, quien fue recibido con sencillo al jardín derecho de Jorge Soler.

La mesa estaba servida para Cuthbert y este no desaprovechó la ocasión. Volstad ejecutó un sinker de 91.8 mph., y el pinolero lo cazó con el poder que lo distingue, volándose la barda por segunda ocasión en el desafío. Mientras Pérez y Soler corrían hacia el plato, Cheslor desfilaba sobre las bases viendo cómo la pizarra se modificaba a favor de su equipo, que ahora ganaba 4-2, siendo él protagonista en todas las carreras.

En el cierre del cuarto capítulo, en su segunda aparición en el plato, el “Niño de la Isla” llegó decidido a castigar a Santiago.

Eso sí, los Medias Blancas jamás bajaron la guardia y emparejaron las acciones anotando una carrera en los innings seis y siete. En el cierre del séptimo, los Reales tuvieron una oportunidad dorada de distanciarse tras llenar las almohadillas sin out, pero Cheslor, quien se embasó en jugada de escogencia, Jon Jay y Alex Gordon, fallaron consecutivamente, desaprovechando la gran chance.

Kansas, no obstante, anotó la carrera del triunfo en el cierre del octavo capítulo, gracias a hit de Whit Merrifield que impulsó desde la intermedia a Alcides Escobar, previamente golpeado por el lanzador Bruce Rondon. Ganaron los Reales 5-4, en una tarde de lujo para Cheslor Cuthbert, quien se fue de 4-2, con par de jonrones, cuatro carreras impulsadas, dos anotadas y dejó su promedio de bateo en .224. 

Cheslor conectó un sinker que viajaba a 91.4 millas por hora y depositó la pelota detrás de la barda del jardín izquierdo.

El sábado, después de fallar en cuatro turnos, el pinolero había dejado su promedio en .208. Ayer, la historia fue diferente, el oriundo de Corn Island, en la Costa Caribe de Nicaragua, presentó su mejor cara en las Grandes Ligas, no solo ofensivamente, también cubriendo la primera base, dejando claro que está siempre dispuesto a asumir cualquier rol que su mánager le asigne.

Quién iba a pensar que Cheslor sería la figura de su equipo, después de que acumulara tres partidos seguidos sin ligar imparables. Lo que está claro es que el nicaragüense es capaz de pasar inadvertido y de un momento a otro hacerse notar de forma espectacular. 

Blandino extiende racha

Mientras Cheslor salía de una racha negativa, el pelotero de raíces nicaragüenses Alex Blandino, extendía a siete los partidos ligando de imparable, al irse de 5-1 con par de carreras anotadas en el triunfo de su equipo, los Rojos de Cincinnati, 8-2 sobre los Mellizos de Minnesota. Aunque no fue precisamente uno de sus mejores partidos, Blandino colaboró en el triunfo de los suyos, ganándose cada día la confianza de su timonel y sus compañeros en Las Mayores.

En su primer turno, abriendo el segundo episodio, Blandino sacó un rodado flojo por tercera y se embasó en jugada de escogencia, para luego anotar tras doblete de Jesse Winker. En la cuarta entrada, el pelotero de padre nicaragüense conectó una línea de hit por el jardín derecho ante el abridor y a la postre perdedor José Berríos. Blandino anotó tras imparables consecutivos de Winker y José Peraza.

En sus siguientes tres turnos, en el quinto, séptimo y noveno inning, Alex falló con elevados al jardín derecho. Tras su actuación de ayer, Blandino quedó con promedio de .256, y ha demostrado poco a poco que merece estar en la Gran Carpa.