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Iván Marín, prodigioso defensor de las paradas cortas, se ha propuesto mostrar su evolución como bateador y exhibir su potencial como robador de bases con el Lincoln Saltdogs, el equipo de la Liga Independiente American Association que desde al año pasado le ha dado la oportunidad de jugar en Estados Unidos. Tras brillar con los Tiburones de Granada en 22 juegos de la actual edición del Germán Pomares, el pelotero sultaneco viajará el próximo viernes 4 de mayo a suelo norteamericano para luego, el jueves 17, iniciar la temporada.

“El año pasado hice un buen trabajo y fue por eso que el equipo decidió mantenerme para esta nueva campaña. Consciente de que esperan más de mí, he entrenado con mucho esfuerzo para superar mi actuación del 2017”, dijo Marín, añadiendo que desde una perspectiva colectiva espera “que su equipo clasifique a la ronda de playoffs y que gane el título, pues hay pocas cosas mejores que ganar un campeonato”.

Sobre la impresión que los directivos y técnico del Lincoln Saltdogs tienen de él, Marín confesó que “ellos saben el tipo de pelotero que soy y están conscientes de mi potencial, confían en los conocimientos que he adquirido a lo largo de 10 años jugando beisbol y de la  experiencia con la que cuento como resultado de haber participado en eventos internacionales. Ellos saben que mi beisbol es agresivo y eso les gusta”.

Asimismo, consultado sobre sus objetivos individuales, el seleccionado nacional fue contundente al afirmar que se ha propuesto batear de forma tan consistente que puede alcanzar un promedio por encima de los 300 puntos. Asimismo, consciente de su habilidad para estafar almohadillas, se ha planteado como principal reto robar más de 20 bases.  En la temporada anterior, Marín conectó 47 imparables en 2016 turnos al bate para un average de .236, a la vez que conseguía robar 6 bases por bolas en nueve intentos. 

Factores claves

Iván Marín confía en los ajustes que ha hecho en su forma de batear para conseguir su objetivo de impactar desde el cajón de bateo. “La temporada anterior trabajé con los técnicos del equipo y me corrigieron muchos aspectos en mi mecánica a la hora de hacer swing. Empecé a poner en práctica sus observaciones y me siento un jugador evolucionado”, dijo Marín, quien lideró la ofensiva de los Tiburones de Granada en el arranque del actual Pomares.

Sobre la clave para exhibirse como robador de bases, Marín aseguró que el equipo le ha dado luz verde para poner a prueba su velocidad sobre las colchonetas. “El año pasado el equipo decidió jugar un beisbol conservador y por eso tuve poco chance de robar bases. Sin embargo, ellos han estado hablando conmigo y quieren que salga con más frecuencia al asalto de almohadillas, pues han entendido que la agresividad sobre las bases es parte de mi juego”, comentó el destacado shortstop, asegurando que una de sus ventajas para tener éxito como estafador de bases será el mayor conocimiento que tiene de los pícheres y los receptores de los equipo rivales. 

“Granada no dependía de mí”

Iván Marín se va a Estados Unidos dejando un espacio difícil de cubrir en la defensa y en la ofensiva de Granada, un equipo que está atravesando un momento de gracia en el Germán Pomares, aunque él considera que el equipo puede seguir triunfando aún sin su aporte. “Granada no solo dependía de mí, ese equipo cuenta con peloteros que saben hacer muy bien las cosas. Además, la llegada de Jimmy González es un plus importante, pues su experiencia y liderazgo sirven de mucho al juego del equipo. Creo que con él y el trabajo que puedan hacer jugadores como Darwin Sevilla y Bayardo Dávila, los Tiburones tienen material para llegar lejos en el campeonato”.