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Permítanme parafrasear a Sabatini en el inicio de su apasionante novela Scaramouche: pienso que el artillero dominicano Alberto Pujols nació con el don del tacto y del poder, y con la intuición que podía derribar montañas a batazos. Es lo que hemos estado viendo a lo largo de 18 temporadas desde que debutó ruidosamente en el 2001 con los Cardenales de San Luis disparando 37 jonrones y empujando 130, confeccionando un promedio de bateo de 329 puntos, combinación suficiente para ser Novato del Año y terminar cuarto entre los aspirantes al reconocimiento como Más Valioso. Tenía en ese tiempo 21 años, hoy, doblando por la curva pronunciada y cuesta arriba de los 38, Pujols, un bateador que ha superado los 600 jonrones, quien ha estado combatiendo con problemas musculares, se encuentra golpeando las puertas del Club de los 3,000 imparables. Dos más, solo dos más, y estará ahí, como el número 32, siguiendo los pasos de otro dominicano, Adrián Beltré, quien logró la proeza el año pasado.

Alex, primer dominicano

Hay que retroceder a la temporada de 2015 para encontrarnos con el primer dominicano bateador de 3,000 hits, Alex Rodríguez. El pelotero involucrado en el problema de los esteroides llegó a la cifra soñada jonroneando contra Justin Verlander. Estaba por cumplir los 40 años después de ver acción solamente en 44 partidos en el 2013 y cumplir con una suspensión total en el 2014. La encendida discusión alrededor de quién ha sido el mejor pelotero latino entre Rodríguez y Pujols terminó, cifras aparte, con el cuestionamiento a Alex. Convirtiéndose en apenas el cuarto bateador en la historia capaz de juntar más de 600 jonrones con más de 3,000 hits, el incansablemente destructivo Pujols ingresa a un selecto grupo de “Dinosaurios” que incluye a Willie Mays, Hank Aaron y Rodríguez, este último con todo y asterisco. Aún sin los tres mil cohetes, la segura presencia de Pujols en el Salón de la Fama, como escogencia de primer intento, estaba asegurada. Su inicio de carrera, con una racha de 10 temporadas registrando más de 30 jonrones y más de 100 remolques, quedará como un exigente reto para las futuras generaciones. Solamente en una ocasión ha conectado más de 200 hits, con tres acercamientos encima de los 190, muy llamativos.

Cabrera y canó detrás

Tras las huellas de Beltré y Pujols, se encuentran otros dos latinos: el venezolano Miguel Cabrera, de 35 años, quien acumulaba 2,665 imparables hasta el amanecer del jueves, y otro dominicano, Robinson Canó, también con 35 años como Cabrera, bateador de 2,406 hits. Por supuesto, las posibilidades de ambos dependen de su consistencia física, esa que lograron el primer latino, Roberto Clemente de Puerto Rico, el panameño Rod Carew, el cubano Rafael Palmeiro, y los dominicanos Rodríguez, Beltré y ahora Pujols. Lamentablemente el ritmo de Cabrera, un dos veces Más Valioso por tres de Pujols, ha decrecido consecuencia de afectaciones que lo limitaron a 117 hits en 130 juegos durante la campaña de 2017 con 249 de average. Por ahora es el momento de Pujols, sentado en la cima de sus 620 jonrones y los 3,000 hits por alcanzar, todavía con tiempo y aliento para estirar lo suficiente esas cifras mientras continúa su convenio de 254 millones de dólares con los Angelinos.