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Los cuatro protagonistas de la semifinal, luego de cuatro meses vertiginosos de actividad, comparten la misma ilusión, pero con distintos perfiles. Clasificaron por distintas vías, con armas disímiles. En síntesis, si bien estos equipos están a cuatro partidos de la consagración, desde la realidad no existen las mismas condiciones para todos.

Real Estelí

El potente campeón defensor se instaló en semifinales superando los avatares de su propia irregularidad. Dejó atrás los altibajos futbolísticos, pero al mismo tiempo expuso toda su potencia ante uno de los equipos que más prometieron, Masatepe.

Un punto a favor de la escuadra de Otoniel Olivas es que exhibe la fortaleza de su juego compacto, en bloque. Sólido mentalmente y arrollador físicamente.

Walter Ferreti

Aquí pasamos al equipo de los milagros. Tal vez haya sido el elenco que con más inteligencia administró sus recursos hasta llegar al partido. El rojinegro es un equipo cuyos futbolistas poseen interesantes características técnicas, buena distribución de juego y hasta aquí la contundencia suficiente y heroica.

Ferreti fue el representativo que le aportó dramatismo, sorpresa y emotividad al certamen, y también se adueñó del mote de insólito. Juan Barrera, César Salandia, Alejandro Barrios, Erick Mondragón y otros jugadores fueron piezas destacadas en su lucha por alcanzar el pase a estas instancias.

Diriangén

La furia diriambina es la promesa que debe cumplirse. Como Estelí, Diriangén es un representativo que tiene jugadores propios de una potencia, pero por lo general es un equipo que no tiene la jerarquía para serlo. Esta vez todo indica que la consolidación puede llegar.

En el hondureño Herberth Cabrera tiene un gran goleador y en el argentino Hugo Silva un delantero que obliga y genera. Da la sensación que no debe modificar el esquema ante Ferreti. Las prevenciones en ese sentido deben ser más cuidadas.

Xilotepetl

La revelación del torneo. El equipo que más evolucionó dentro de una competencia que se desarrolla en un lapso muy largo. Porque si Estelí cree que va a maltratar a los jinotepinos, está muy equivocado, recuerden que ya les ganó una vez en su cancha.

Fortaleza física, presión sofocante sobre la posesión del rival, recuperación sin infracción, salida vertical y contundencia con sus delanteros describen el juego del diriambino Martín Mena.