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“Para esta décima edición del Germán Pomares, Carazo exhibirá un equipo competitivo que además de contar con peloteros experimentados tendrá la presencia de una serie de nóveles jugadores que son el presente y futuro del beisbol caraceño”, dijo Aníbal Vega a mediados de febrero, advirtiendo que Carazo podría dar una sorpresa en este 2018. Sin embargo, poco más de dos meses después de sus declaraciones, dado los pésimos resultados del equipo tras nueve jornadas del campeonato, Aníbal, junto a parte de su cuerpo técnico, decidió renunciar a la tarea de seguir dirigiendo a unos Cafeteros que bajo su mando solo consiguieron ganar siete de 25 juegos. 

Además de Vega, también dimitieron Julio Sánchez, el entrenador general; Cairo Murillo, el coach de picheo; y Norman Cardoze, el entrenador de bateo. Tras la salida de ellos, la directiva del conjunto caraceño decidió organizar el cuerpo técnico de la siguiente manera: Arnoldo Calderón (mánager), Juan Carlos Mendoza (coach), Jorge Amador (coach), Freddy Corea (coach) y Dorian García (coach), estos dos últimos formaban parte del anterior grupo de entrenadores. 

Cambio de rumbo

Bajo nueva dirigencia, los Cafeteros buscarán cambiar su actual realidad repleta de fracasos por una que les permita escalar en la clasificación del campeonato, pues su balance de siete triunfos y 18 derrotas es el tercer peor registro entre los 18 equipos que participan en la actual edición del Germán Pomares. Asimismo, ese récord terriblemente negativo tiene a Carazo en el séptimo puesto de los nueve del grupo B, solo por encima de Masaya (4-21) y Río San Juan (4-23).

Obviamente, todos en el equipo de Carazo deben entender que la debacle sufrida hasta ahora no cambiará automáticamente tras el arribo de nuevos entrenadores, sino que será un proceso complicado cuyo éxito dependerá del compromiso que los jugadores adquieran de cara a salir de los escombros en los que se encuentran. Urge que los bateadores entren en un ritmo ofensivo que les permita mejorar ese promedio colectivo de .256 y también debe ser una prioridad que el staff de lanzadores empiece a unir esfuerzos y lucir más dominante frente a los rivales, pues de lo contrario seguirán avanzando sobre los rieles del fracaso.