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La genialidad de Lionel Messi quedó dentro de la Lámpara, y un esforzado Barcelona, que vio salir lesionado a Rafa Márquez, terminó con sus intenciones ofensivas desvanecidas por la atlética, sólida y absorbente defensa del Chelsea, resignándose a un empate 0-0 en el primer partido de semifinales de esta Champions 08-09, realizado en el Nou Camp catalán.

Proust definió el genio como originalidad, encanto, finura, fuerza, destreza, facilidad para fabricar lo imprevisto. Messi puede juntar todo eso, pero ayer no tuvo la facultad de reflejarlo. Los espacios parecieron reducirse para su accionar, su sexto sentido no fue activado, trató por la derecha y por el centro sin desequilibrar. Raramente careció de la precisión acostumbrada y terminó “esposado”. Eso afectó al Barcelona, que con su mejor farol apagado la mayor parte del tiempo por Bowsingwa, terminó atrapado por la frustración.

¡Cómo presionó el Barcelona! Tuvo el balón, mostró suficientes ideas, supo multiplicarse, pero el Chelsea, sin la pelota, resistió firmemente, con oficio, sin flaquear, evitando desesperarse manejando las dificultades. Mereció el Barcelona tomar ventaja desde el primer tiempo, pero la falta de puntería es grave, destacando también dos grandes intervenciones de Cech, y la falla de Henry a los 43 minutos, realizando una maniobra en el área chica con “olor” a gol.

El Chelsea sólo tuvo dos posibilidades en los primeros 45 minutos, una de ellas infartante. Primero, la rápida y precisa triangulación que intentó culminar Lampard con un remate de derecha buscando inútilmente el poste izquierdo, y luego, a los 38 minutos, la entrega imprudentemente lenta de Márquez a su arquero, interceptada por Drogba, facilitando ese taponazo de derecha que Valdés rechaza en un alarde de control muscular y reflejos, y todavía reacciona para neutralizar un segundo intento del africano, prácticamente encima, con los corazones de la multitud sonando como tambores de alarma.

Iniesta, incansable, estuvo manejando los hilos apoyándose en Xavi, pero se necesitaba el aporte de la versatilidad de Messi para garantizar movimientos desequilibrantes y abrir espacios para un Eto´o poco visible, excepto en su peligrosa descolgada por el centro en el minuto 69, congelada por Cech rechazando con su pierna izquierda.

La entrada de Belletti por Lampard a los 71, agilizó un poco la ofensiva del Chelsea, en tanto, Puyol, reemplazo del lesionado Márquez en la defensa azulgrana, sancionado con tarjeta amarilla, quedaba fuera de la revancha en Stanford Brigde el próximo miércoles, una sensible doble pérdida.

El impetuoso joven Bojan Kravic entró por Samuel Eto’o en el minuto 82, y en tiempo de descuento, casi asesta la estocada al Chelsea, enderezando con su cabeza un centro envenenado de Alves desde la derecha, que levantó al público y provocó un alarido de noche de brujas.


Sin la genialidad de Messi en la cancha, con Henry terminando agotado y Eto’o desorientado, el Barcelona, pese al accionar de Xavi e Iniesta, tuvo que conformarse con este empate 0-0, en un juego que pudo haber ganado por insistencia y fabricación de posibilidades.

Hoy veremos el otro duelo de la semifinal de la Champions, entre el Manchester United y el Arsenal.












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