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Flotan las banderas, están listos los guerreros, se va a escuchar un fuego de metralla en los tableros y un gran vuelo de ilusiones cobijará el cielo de estas finales de Conferencia en la NBA: Cavaliers-Celtics en el Este y Warriors-Rockets en el Oeste.

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Como testigos oculares que ustedes serán, ¿ya revisaron si sus nervios son de acero? Lo único predecible es la espectacularidad con el “Monstruo” del tabloncillo, LeBron James, robándose el show, como lo hizo en la temporada y en las dos series previas con los Pacers y los Raptors, sin subestimar un centímetro a estos Celtics, capaces de fajarse sin Irving, confiando en ese novato desbordado que es Jayson Tatum y otros dos jóvenes galvanizados, como lo han demostrado ser, Jaylen Brown y Terry Rozier, más el aporte tan necesario de Al Horford… Entre Warriors y Rockets, el atrevimiento se siente estrangulado.

Bonton ansía acabar con la inspiración de los Cavs.

El armamento de ambos equipos es estupendo. Un cinco contra cinco de máxima expectación: Durant, Curry, Klay Thompson, André Iguodala y Drymond Green, sin obviar al útil Quinn Cook, tomando el reto de James Harden, Chris Paul, Clint Capela, P.J. Tucker y Trevor Ariza, con Eric Gordon detrás. Los entendidos de verdad, sitúan a Cavaliers y Warriors como favoritos, pero en mi caso, casi profano, regreso a mi punto de vista de la fecha inaugural. Esta es una temporada de los Rockets. Pienso que ni LeBron, ni Curry serán capaces de impedirlo.

El factor LeBron

Una rareza en el Este: los Cavaliers, afectados por la incertidumbre mostrada en la temporada, con LeBron constantemente funcionando “solo contra el mundo”, necesitados de las apariciones de Kevin Love, de los aportes de Smith como tirador largo, de Kyle Korver y de la presencia intimidante de Tristan Thompson, fueron considerados expuestos a un peligro inminente ante los Pacers de Indiana.

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La aplastante derrota 121-87 en el sexto juego con Oladipo inspirado, hizo pensar que aún jugando en Cleveland, los Cavaliers no podrían sobrevivir, pero una vez más, el “Monstruo” James se hizo sentir con 45 puntos, y lograron imponerse 105-101, avanzando a las semifinales con los Raptors de Toronto.

Los Warriors saltan como serios candidatos a repetir en la final.

Algunas de las publicaciones especializadas como Sports Illustrated y Slam, colocaron al equipo de Dwayne Casey como favorito, pero, no solamente con LeBron al frente, sino con suma de esfuerzos bien repartidos, el equipo de Cleveland realizó una impresionante barrida en cuatro juegos.

Ahora, ya en la final de Conferencia, se les concede ventaja a los Cavaliers para dominar en seis duelos a los Celtics de Boston, un equipo que pese a quedar sin su gran contratación Gordon Hayward desde el primer día, impactó con una racha de  16 victorias después de dos reveses, incluyendo el de 102-99 frente a Cleveland con LeBron rascando el triple doble, y el novato Jayson Tatum respondiendo como apoyo de Kyrie Irving por Boston.

Perdiendo cuatro de sus últimos seis juegos de la temporada al quedar sin Irving, los Celtics lograron reagruparse y eliminar a los Bucks de Milwaukee en siete juegos, con victoria final 112-96, ignorando el impulso de Antetokounmpo, Middlenton y Bledsoe.

En semifinales, frente a los Sixers de Filadelfia, bien armados con el gigante de 7 pies Joel Embiid, el brioso chavalo de 6-10 Ben Simmons, McConell, Reddick y Saric, los Celtics se olvidaron de no contar con Irving, y con Tatum marcando 25, incluyendo la canasta clave del quinto juego faltando 25 segundos, Horford dando la impresión de estar en todos lados, más Terry Rozier, Marcus Smart y Jaylen Brown, resolvieron a los Sixers en cinco juegos, mostrando una dentadura bien afilada. Favorito se ve Cleveland, no solo por Lebrón, y me parece ganador en la extensión máxima de siete juegos. 

Moneda al aire

Alejandro contra Darío, Wellington frente a Napoleón, o Escipión retando a Aníbal, eso parece ser el enfrentamiento entre Rockets y Warriors. El primer duelo ellos, el día inaugural 17 de octubre, tuvo un final de alarido y confuso. Sobre el silbato, Kevin Durant pareció acertar un doble que convertía a los Warriors en vencedores 123-122, pero la revisión del video mostró que la pelota no había terminado de salir de la mano de Durant, y el doble fue anulado, ganando los Rockets 122-121.

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Ese fue el inicio de una larga historia que vio a los Rockets dominar el Oeste de la NBA con el mejor récord de la Liga, 65 triunfos, mientras los Warriors, un buen tiempo sin Curry, registraban 58 victorias, una menos que los Raptors de Toronto en el Este… Curry ya regresó y las dos tropas están completas, listas para protagonizar batallas que deben ser encarnizadas.

LeBron James ha hecho alarde de su calidad en los Playoffs.

El equipo de Houston está jefeado por James Harden, dueño de cifras impresionantes, 60 puntos en un juego, el mejor promedio de anotación y el más fuerte aspirante a más Valioso de la campaña, por encima de la grandiosidad de LeBron. Contar con un armador de grandes proyecciones y también un jugador que resuelve juegos como Chris Paul, sacado de los Clippers, y la presencia de Clint Capela, tan incidente, hace ver a los Rockets inmensos con el agregado de P. J. Tucker y Trevor Ariza o Eric Gordon. 

No se puede decir que los Warriors se ven empequeñecidos. No cuando tienen a Kevin Durant y Stephen Curry tratando de hacer estragos, cuentas con un tirador largo del calibre de Klay Thompson, aunque irregular en su rendimiento, y agregas a Drymand Green y André Iguodola, con tanta experiencia y tantos recursos. No puedes ignorar a Quinn Cook, tan importe cuando tanto Durant como Curry estuvieron ausentes en 14 y 21 juegos.

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Veo ganador al equipo de Houston por su regularidad, y sobre todo, por el excelente cierre de campaña de Chris Paul. Naturalmente, no se puede subestimar a Golden State, tan parejo en armamento disponible, pero al cronista se le exige fijar su posición, aunque se trata de una serie tan difícil como esta.

En duelos de poder a poder, lo intrigante es dominante. Quizás presenciemos un séptimo juego con Durant soltando la pelota sobre el silbato final volteando la pizarra, o con una fracción de segundo tarde, como ocurrió cuando se levantó el telón de la temporada, o quizás lo haga Harden, en otro de sus alardes. Hay una sed de ilusiones infinitas. Por favor, sentémonos y tratemos de sujetar los nervios.