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El “Monstruo” estaba ahí, gruñendo, amenazante, agigantado, sediento de revancha, ansioso por meterse a las brasas. Después de la derrota en el primer juego 108-83, ese gigante que es LeBron James había dicho sin ser arrogante: “no me preocupa”. Pero los chavalos de los Celtics gritaron después de estar atrás 55-48 “¿quién dijo miedo?”, y frente a LeBron y sus Cavaliers hicieron valer el peso de ese divino tesoro que es la juventud. Brown, Rozier, Tatum, Morris y Smart, entre 20 y 24 años, todos con dobles dígitos, y el agregado del súper útil Hortford, voltearon la pizarra construyendo una resonante victoria por 107-84, ignorando la furia del “Monstruo”, quien registró un triple doble con 42 puntos, 10 rebotes y 12 asistencias.

Eso no fue suficiente, ni con el aporte de 22 por parte de Kevin Love. La explosión de 36 puntos de los Celtics en el tercer cuarto y el buen manejo del cierre de juego, aseguraron la victoria 107-94. Ahora sí, estando atrás 0-2, LeBron está preocupado. No importa el regreso a casa.

El “monstruo” asusta

Qué inicio de juego el de LeBron, completamente enfurecido. Se volcó el “Monstruo” del tabloncillo en el primer cuarto y pulverizó a los Celtics con 21 puntos, acertando 4 triples. No hubo forma de sujetarlo. Se adueñó del costado izquierdo con una presencia que parecía cubrir toda la cancha, siendo útil en la defensa y tranquilizando las proyecciones.

El LeBron total que todos conocemos, mostrando su gama de habilidades y haciendo sentir su incidencia, mientras el joven Jaylen Brown, multiplicaba esfuerzos para mantener a Boston lo más cerca posible con un aporte de 14 puntos. La ventaja de los Cavaliers fue 27-23 en esos primeros 12 minutos, inyectando las esperanzas de regresar a Cleveland con “el botín” de un triunfo significativo.

Golpeado en la mandíbula con torcedura de cuello incluida por un impacto de Jayson Tatum con el hombro, LeBron James fue reducido a 6 minutos de actividad en el segundo tiempo y una producción de 4 puntos que lo llevó a 25 en total, sin embargo, los Cavaliers con el impulso proporcionado por los 11 puntos de Kyle Korver, se impusieron 28-25 en el segundo período, resistiendo un acelerado cierre de los Celtics con un doble de Marcus Morris, un robo de pelota a LeBron por parte de Marcus Smart y entrega a Morris para otro doble, acercando a Boston 48-55, con un oportuno recorte de 4 puntos. Las dudas sobre la confianza de LeBron para desplegar todo su poderío después del golpe recibido, quedaron flotando.

Celtics, a la carga

Siete puntos de diferencia no proporcionan tranquilidad. No frente a esta chavalada en crecimiento. Superando el problema físico, LeBron volvió a ser el mismo, siguió siendo incidente, pero necesitaba de un equipo, y los que funcionaron demoledoramente en forma colectiva fueron los Celtics. No había forma de pararlos con su variedad de propuestas ofensivas desarticulando la defensa de Cleveland. La ventaja de 14 puntos en el tercer período 36-22 fue excesivamente golpeadora y el remate 23-17 dejó las esperanzas de los Cavaliers deshilachadas. Aun trasladándose la serie a Cleveland, el vigor de esa juventud sin miedo que impulsa a los Celtics, no parece tener freno.