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Mientras el favoritismo previo de los Cavaliers se encuentra carcomido con los jóvenes, briosos, imparables y destructivos Celtics de Boston, adelante 2-0, después de haber inutilizado primero y soportado de inmediato el ímpetu de LeBron James, la batalla “ojo por ojo” entre Rockets de Houston y Warrriors de Golden State, está respondiendo plenamente a las expectativas, con una seria advertencia para los dos veces campeones de la NBA, en los últimos tres años, estos Warriors de Steve Kerr: o encuentran lo más pronto posible al incidente Stephen Curry, quien pareció haber reaparecido contra los Pelícanos de Nueva Orleans después de una larga ausencia, o se los lleva el diablo.

 ​​¿Quién dijo miedo?

En los dos primeros duelos por el título del Oeste, Curry se ha visto limitado a 18 y 16 puntos en 70 minutos, con solo dos triples, su especialidad, en 13 intentos, un promedio miserable para quien ha sido calificado como el pistolero más temible desde afuera. 

No basta Durant

Recortado también en rebotes y asistencias, respecto a su rendimiento habitual en postemporada, las sorprendentes limitaciones del pequeño Curry con sus 6 pies 3 pulgadas y 190 libras entre rivales de 6-9 y 7 pies, pueden resultar fatales para las pretensiones de Golden State, frente al mejor equipo de la temporada, como lo fueron estos Rockets jefeados por el probable Más Valioso, James Harden, quien fabrica magia, se mueve a ratos sigilosamente, y provoca estragos, detrás de su espesa barba. Kevin Durant está haciendo su trabajo como marcador con 38 y 37 puntos, pero en la derrota por 127-105 en la segunda batalla, no entregó ninguna asistencia, en tanto el tirador largo Klay Thompson, tan exitoso en la victoria 119-106 en el primer juego, se movía en la oscuridad limitado a 8 puntos en 37 minutos.

 NBA no castigará a Smith

Los Warriors necesitan algo más que el accionar de Durant. En cambio, entre los Rockets, aunque Clint Capela, pese a su presencia en los tableros como rebotero, no ha conseguido elevarse tan alto como acostumbra en la producción, su astro James Harden, 41 puntos en el revés y 27 en el triunfo, cuenta con un eficiente respaldo de Chris Paul, P. J. Tucker, Eric Gordon y Trevor Ariza, muestran al equipo de Houston con mejor funcionamiento.

Ni LeBron los asusta

En la otra serie, los Celtics, que retorcieron el cuello de los Raptors en forma impresionante, se encuentran en las puertas del infierno, golpeados dos veces por los fogosos Celtics, que en esta postemporada, no se han percatado de la pérdida de su “as de espadas” Kyrie Irving, imponiéndose claramente 108-83 en la primera batalla, obligando a un eclipse total del fenomenal James, reduciéndolo a 15 puntos, para él una ridiculez, con 5 de 16 en tiros de campo y de 5-0 en intentos de triples; y 107-94 en el segundo duelo, pese a soportar uno de esos despliegues usualmente desequilibrantes de LeBron, con su quinta actuación encima de los 40 puntos, agregando 10 rebotes y 12 asistencias completando un triple doble.

 No bastó Harden

La incidencia que LeBron logró contra los Warriors hace dos años para darle forma a tres victorias consecutivas de los Cavaliers y voltear espectacularmente ese 1-3 que parecía mortal, fue posible por el necesario acompañamiento… Los Celtics, no por jugar en Boston, demostraron que pueden sobrevivir al mejor James, manteniendo desactivados al resto de Cavaliers.

El fuego de la juventud

¿Cómo frenar el impulso de estos Celtics, nada preocupados por estar atrás siete puntos a la mitad del recorrido en el segundo duelo? El dominicano Al Hortford es el eje del engranaje.  Su aporte en todos los sectores es fácilmente visible, sobre todo en la garantía de las proyecciones, mostrándose además como anotador… El resto lo hace la chavalada. Jaylen Brown, Jayson Tatum, Marcus Morris, Terry Rozier, Marcus Smart.

 “Monstruo” desactivado

Un equipo de verdad, no eso es poco, un equipazo… Tyron Lue, el entrenador de Boston, se aferra a una esperanza siempre latente: “Tenemos a LeBron”, lo cual es cierto y merece respeto por todo lo que este prójimo ha sido capaz de hacer, pero la preocupación por cinco diablos moviéndose como duendes en la cancha y superioridad en el banco, hacen pensar que aun enviando alguna señal de vida, los Celtics no le permitirán a los Cavaliers salir del hoyo.