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De los nicaragüenses en Ligas Menores, excluyendo a los destacados prospectos Jonathan Loáisiga y Roniel Raudes, ha sido el receptor Melvin Novoa el que más ha cautivado con su demostración de bateo consistente, sobre todo en el primer mes de la temporada, en el que acumuló números que le valieron para que recientemente la organización de los Vigilantes de Texas lo nombrara el mejor bateador del mes de abril, reconocimiento que lo motiva a confiar más en sí mismo y a soñar con la posibilidad de terminar el año en la categoría Doble A, lo cual sería un salto relevante en su carrera en el beisbol organizado.  

“Este reconocimiento me llena de mucha alegría y me motiva a seguir trabajando fuerte como lo he hecho hasta ahora. Me siento agradecido con Dios y con todos los que han tenido que ver en mi desarrollo como pelotero”, comentó Novoa, quien comenzó la temporada con el Hickory en Clase A, categoría en la que se mostró sobrado en abril al construir un promedio ofensivo de 358 puntos como resultado de haber conectado 24 imparables en 67 turnos al bate, contando entre sus cañonazos siete dobletes y dos jonrones, además de haber impulsado 21 carreras. 

“Todo esto que he logrado en el inicio de la campaña es fruto de la preparación intensa a la que me he entregado a diario, siguiendo las instrucciones de mis entrenadores”, señaló Novoa, añadiendo que “al igual que todos los peloteros que están en Ligas Menores mi intención es seguir avanzando de nivel y claro que me encantaría terminar el año en Doble A, pero eso se lo dejo a la voluntad de Dios. Yo solo me encargaré de seguir entrenando como hasta hoy y de continuar siendo selectivo a la hora de estar en el cajón de bateo, púes esa ha sido una de las claves para lucir tan bien”.

Sufre el cambio

Tras su gran presentación en abril y cerrar su actuación con el Hickory registrando un average de .322, la organización de Texas decidió subir a Melvin a Clase A Fuerte para que se integrara al equipo Down East, con el que ha jugado cinco partidos y presenta un promedio ofensivo de 118 puntos como consecuencia de conectar solo dos imparables en 17 turnos al bate, recorrido en el que anota una carrera, recibe una bases por bolas y se poncha seis veces. Es obvio que el joven pelotero está en pleno proceso de adaptación a la nueva categoría y que según vaya consumiendo turnos ante un picheo que en teoría es más exigente, se le verá mejor en el cajón de bateo.