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Cuando los directivos de las Fieras del San Fernando anunciaron una renovación casi total del equipo en las semanas previas de la actual temporada del Campeonato Germán Pomares Ordóñez, prescindiendo de los servicios de peloteros considerados claves y de mayúscula importancia para un conjunto de gran tradición en el beisbol nacional, se previó desde entonces que para esta campaña los de Masaya pasarían más tiempo entre el caos y la frustración como consecuencia de ser constantemente derrotados.

Más de dos meses después, los resultados hacen de aquel vaticinio una realidad lamentable para los felinos, reducidos este año a inofensivos cachorritos.  

Aquel inicio de seis derrotas en seis encuentros durante los dos primeros fines de semana del campeonato fue tan solo el prólogo de una historia de fracasos para el San Fernando, pues desde que se puso en marcha esta décima edición del Pomares solo ha podido ganar cuatro desafíos en un total de 26 encuentros, el segundo peor balance entre los 18 equipos involucrados en la competencia. Solo el conjunto de Río San Juan, que ha perdido 23 de los 27 desafíos que ha disputado, presenta un récord peor que el de las Fieras, equipo destinado a quedarse fuera una vez que finalice la primera ronda.

Cifras no mienten

El picheo del San Fernando ha sido un completo fracaso y para comprobarlo solo hace falta observar las estadísticas, principalmente su efectividad colectiva de 6.41, la peor de todo el campeonato. Asimismo, el staff de lanzadores de las Fieras es el que más carreras limpias permite con 155, el segundo que más bases por bolas otorga con 124, el tercero entre los que menos ponches propinan con 115, séptimo en la lista de los que más imparables admiten y dada su poco cantidad de victorias también se ubican entre los que menos juegos salvados (2) han conseguido. A esto súmenle que del total de sus lanzadores solo tres han podido ganar alguna vez, entre ellos aparece Keysie Prudo, quien presenta balance de 2-2.

A ese picheo titubeante agréguenle un bateo que tampoco es un factor de seguridad. Además de presentar un promedio ofensivo de 250 puntos, son el segundo equipo con menos carreras impulsadas (78), el tercero con menos imparables conectados (114), el segundo entre los conjuntos con la menor cantidad de jonrones conseguidos (4) y el quinto entre los que más ponches reciben con 160. De tal forma que sin picheo y sin bateo, el San Fernando vive una campaña para el olvido y que basado en los resultados obtenidos hasta ahora terminará en su eliminación en la primera etapa.