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De entre los escombros de dos derrotas sin atenuantes, salta bruscamente al tapete este equipo de los Cavaliers, mostrándose capaz de todo, estableciendo en el tercer juego con los Celtics una diferencia que hace imaginar una remontada. No se trata solo de haber regresado a casa, sentir el impulso de la multitud y el aguijoneo de la necesidad de enviar urgentemente una señal de vida, sino de haberse excedido en rendimiento, imponiéndose en cada uno de los períodos, con 20 puntos de ventaja en la mitad del camino, hasta concretar ese resonante triunfo por 116-86, obligando a preguntarnos ¿dónde se ocultaron los funcionales y destructivos Celtics de los dos primeros juegos, que le dieron forma a victorias por 108-83 y 107-94? Todo lo que intentaron por salir del hoyo, fue inútil. Quedó la impresión que los Cavaliers, bien informados por un infiltrado, aplicaban el anticipo con una llamativa efectividad.

El show de James

Una rebelión necesita un líder. Bueno, no siempre como lo hemos visto en otros aspectos de la realidad, pero sí en el deporte. Y LeBron James, sin conseguir cifras tan grandes como en la segunda batalla, tomó la bandera de los Cavaliers, montó a caballo y jefeó ese estrepitoso resurgimiento. No me voy a detener en sus 27 puntos –máxima cifra-, 12 asistencias, 5 rebotes, 2 robos y el acierto de sus 3 disparos de tres puntos, sino en el manejo que hizo de todos los hilos del juego, lo que se conoce como ejercer una jefatura. Resultaría extremadamente difícil elaborar los 10 mejores momentos incidentes de LeBron en el juego. Supo tirar desde afuera con confianza y precisión; cuando estuvo adentro se vio mortífero disparando, desequilibrando y entregando, fabricando espacios improbables, llegando a ofrecer hasta maniobras de fantasía. En todo momento, LeBron fue el rey del tabloncillo.

Cómo se arrugaron

Los Celtics, asustados, se quedaron sin respuestas. Kevin Love con 13 puntos y 14 rebotes fue un gran soporte, Korver estuvo de 4-4 en triples agregando 14 puntos, Hill, Smith y Thopmson terminaron con dobles dígitos, y los Cavaliers fueron imparables.

El decrecimiento de los Celtics a 86 puntos fue un certificado de la mejoría de la defensa de Cleveland apretando tuercas, un problema que parecía no tener solución en los dos primeros enfrentamientos… Todas las agilidades de los Celtics fueron recortadas y solo Tatum, con 18 puntos, mostró vida. Smart fue el único de 6 asistencias, en tanto Hortford logró 7 rebotes. ¿Cómo fue posible que a ratos el equipo de Boston se viera tan deshilachado, indefenso, mientras LeBron y sus compañeros, atravesaban la cancha y estiraban la diferencia, finalmente de 30 puntos? La claridad visual ha desaparecido y la confusión puede crecer hasta encabritar a la intriga, si los Cavaliers nivelan la serie 2-2 esta noche. ¡Qué bueno sería aunque necesitemos calmantes!