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Ganar la Champions abre las puertas del cielo y representa casi todo en el futbol mundial por equipos. Lo sabe, mejor que cualquiera, el Real Madrid, ganador de 12 Copas de Europa, ahora en busca de la número 13 y tercera consecutiva, en estos tiempos de tanta competitividad, una proeza como derribar montañas a puñetazos. Si el Madrid conquista la Champions 2017-2018, la eliminación en la Copa del Rey y la terrible incertidumbre que lo carcomió en la Liga, serán olvidadas por completo en vista que el significado de “La orejona” es mayúsculo.

Eso sí, el técnico francés Zinedine Zidane también está claro, que perder hoy lo deja con las manos vacías. ¿Y qué cuentas entregarle al “inversionista” de semejante proyecto, cobijado por una planilla fuera de serie? De perder hoy, Zidane se sentiría tan mal, como el capitán Smith durante el hundimiento del Titanic. Así que simplificando, se trata de todo o nada. El 2017-2018 sería un amargo y miserable recuerdo para el Real Madrid. Solo ganar la Champions encumbraría al 
técnico y al equipo.

¿Quién favorito?

Se abren las puertas del infierno en Kiev y los tres “diablos” del Liverpool, Salah, Sané y Firmino, saltan a las brasas, meten miedo y obligan a la defensa del Madrid jefeada por el general Ramos, a meter sus barbas en remojo. Varane, si es la escogencia, y los formidables laterales Marcelo y Carvajal, saben lo que les espera: 90 minutos de sudor y resoplidos.

Pero confían, seguramente más que el central holandés Virgil Van Djik, por quien el Liverpool pagó 85 millones de euros, cuyo acompañamiento no parece ser lo necesariamente firme para frenar el ímpetu de Cristiano, y quizás, de acuerdo a las corazonadas de Zidane, Benzema, Asensio o Bale. Veo al Madrid favorito no solo por contar con el destructivo Cristiano, acostumbrado a establecer diferencias en batallas cruciales, como un Aquiles, sino por ese medio campo tan flexible, duro y creativo, con el croata Modric, el alemán Kroos, y el español Isco.

La facilidad de estos hombres para funcionar como freno y enlace, es extraordinaria. Esa cintura, que se mueve como la de Beyoncé, es superior a la del Liverpool con Wijnaldum, Milner y Henderson. ¿Cómo le gustaría al técnico Klopp contar con el alemán Can y con Lallana, pero ellos no concluyen su proceso de restauración?

El factor Cristiano

El egipcio Mohamed Salah ha sido pontificado, pero no es Cristiano. Necesita Salah, pese a su innegable destreza para maniobrar, más espacio, y no es tan imprevisible como el portugués, acostumbrado a cargar sobre sus espaldas con el peso de grandes responsabilidades respondiendo a las expectativas. Salah va a un examen de funcionamiento bajo máxima presión junto con el senegalés Sadio Sané y el brasileño Roberto Firmino.

Ellos suponen un reto para la defensa a veces tambaleante del Madrid, de acuerdo con las cifras, ligeramente más vulnerable que la del Liverpool. Se trata de un juego a vencer o morir, y el Madrid bien armado y con vasta experiencia, ha salido puño en alto en las dos últimas ediciones.

Es la mayor aproximación a un gran equipo en la redondez del planeta futbol, sobre todo para momentos como este, cruciales. Si el Liverpool queda atrás 0-3 en los primeros 45 minutos, como le ocurrió frente al Milan en el 2005, no va a ser capaz de resurgir, porque a pesar de Kaká, Schevchenko, Maldini y Cresp
o, este Real Madrid tiene más pegada, y noquea.

Hoy en Kiev, para Zidane y su equipo, es todo o nada. Quedar con las manos vacías, sin Copa del Rey, sin Liga y sin Champions, hará que la temporada 2017-2018 no existió para los Ángeles Blancos. El naufragio sería total. No espero eso.