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El atacante portugués del Real Madrid Cristiano Ronaldo insinuó hoy que podría dejar el conjunto blanco, tras asegurar a la conclusión de la final de la Liga de Campeones que "fue muy bonito estar en el Real Madrid".

"Ahora es el momento de disfrutar y en los próximos días daré una respuesta a los aficionados, que esos sí han estado siempre de mi lado. Fue muy bonito estar en el Real Madrid, en los próximos días yo hablaré", señaló Cristiano en declaraciones a BeIN Sports.

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"En los próximos días daré una respuesta", insistió Cristiano Ronaldo, que no quiso aclarar si sus palabras eran una despedida del Real Madrid.



"Ahora hay que disfrutar el momento, hicimos historia, que es lo que buscamos y el futuro de cualquier jugador no es importante, lo importante es que hicimos historia", concluyó el internacional portugués.

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Con este triunfo, el Real Madrid consigue su tercer título seguido, el cuarto en las últimas cinco ediciones (2014, 2016, 2017 y 2018) y Zinedine Zidane se convierte en el primer técnico en ganar tres títulos seguidos.

Cristiano Ronaldo, en un gris partido, como una buena ocasión que dispuso mediada la segunda parte, logra su quinto título (cuatro con el Real Madrid y uno con el Mánchester United), igualando el palmarés de Alfredo Di Stéfano y quedando cerca del récord de seis ganadas con el equipo blanco por Paco Gento.

El Real Madrid había jugado una mala primera parte, avasallado en todos los aspectos del juego por el Liverpool.

Pero cuando mejor estaba jugando, el Liverpool perdió a su estrella Salah a la media hora de juego, al lesionarse el hombro izquierdo en la disputa de un balón con Sergio Ramos.

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Ante las dudas del conjunto inglés, el Real Madrid, que también perdió a Dani Carvajal por lesión en el 36, tuvo sus mejores minutos al final del primer tiempo y el principio del segundo, con un disparo al larguero de Isco (48) y el tanto de Karim Benzema (51).

Pero cuando el Real Madrid había hecho lo más difícil y el Liverpool parecía noqueado por dos sucesivos golpes, llegó el tanto del empate de los Reds, de Mané (55) en una jugada a balón parado.

El técnico del Liverpool había advertido que el Real Madrid partía con la ventaja de la experiencia que le daba haber jugado tres finales de Champions en las cuatro anteriores ediciones.

Pero el conjunto español no parecía beneficiarse de esa experiencia y se mostraba impreciso y nervioso, incapaz de superar la presión alta a la que le sometían el cuadro inglés.

Con esa presión arriba, el Liverpool recuperaba balones con facilidad y hacía sufrir al Real Madrid, sobre todo por la banda derecha, donde Marcelo no podía con Mohamed Salah y con las subidas de Trent Alexander Arnold.