•   Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

El prospecto invicto, Melvin “Melo” López, campeón juvenil 118 libras del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), tras su último combate contra el azteca Jonathan Padilla el 28 de abril, regresó a Miami, Estados Unidos, donde acumula casi un mes de estar entrenando en el Moros Gym bajo las órdenes del cubano Osmiri “El Moro” Fernández. 

Con Melo hay grandes planes para su desarrollo en Estados Unidos. Aquí en Nicaragua, extraoficialmente se conoció que varias promotoras importantes están interesadas en firmar al muchacho, pero en este momento lo que pase con él, está en manos de don William Ramírez de WRAM Boxing. “Si hay interés, pero en este momento prefiero no referirme mucho al respecto”, dijo Ramírez.

Por otra parte, es casi un hecho que López regresa al ring el próximo 30 de junio. “Quizás sea en Carolina del Norte su combate, no tenemos rival”, señaló don William. De igual manera, el muchacho ha asumido con mucho compromiso esta nueva etapa de su carrera en Estados Unidos. En algunos videos proporcionados por el “Moro” se observa la intensidad del trabajo que realiza día a día. 

Mejorar su físico 

“Estamos haciendo un modelo de trabajo integral, principalmente en lo físico, aspecto en el que ha sido cuestionado. También estamos trabajando la parte táctica y técnica, la distancia, entre otras cosas”, dijo El Moro, quien junto a Gustavo Herrera dirigió el último combate de Melo en Nicaragua hace un mes en el gimnasio Nicarao, donde superó al mexicano Padilla por decisión unánime, adjudicándose así el título mundial juvenil 118 libras del CMB.

Melvin tiene una foja de 14 victorias (9 nocauts) sin derrotas. En amateur, López causó un impacto impresionante, incluso recibió elogios de Román “Chocolatito” González, quien le llegó a considerarlo como el prospecto de mayores virtudes técnicas a nivel nacional. Sin embargo, “Melo” ha pasado por etapas de inestabilidad, las cuales se vieron reflejadas en ascenso de categorías constantes e incumplimiento en la báscula en algunos casos.

Ahora como campeón juvenil, trabajando con mucho compromiso en Estados Unidos y contando con el apoyo directo e incondicional de don William, al parecer el prospecto va encontrando la estabilidad necesaria para desarrollarse, mejorar boxísticamente y caminar por la senda que lo lleve a escalar el Everest: conquistar en un futuro no muy lejano un título mundial.