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James Harden la figura cumbre de la NBA en la temporada 2017-2018, el líder anotador de punta a punta, el factor de mayor incidencia para que los Rockets de Houston registraran el mejor balance, el único anotador de 60 puntos en un juego, el atacante imparable, el seguro Más Valioso, se apagó súbitamente en el duelo de mayor exigencia para su equipo esta campaña, perdió la barba y también la posibilidad de avanzar a la gran final, mientras los Warriors de Golden State, imponiéndose 101-92, aseguraron su presencia en la disputa del tesoro por cuarto año seguido, siempre contra los Cavaliers de LeBron James.

Un triunfo edificado en los dos últimos cuartos, volcándose como un oleaje sobre los desorientados Rockets, que se fueron al descanso de medio juego con 11 puntos de ventaja, llegando a distanciarse hasta por 15, estableciendo dominio en todos los rincones.

La fiera, rasurada

¿Qué fue lo que cambió en la segunda mitad? El liderazgo de Harden, completamente debilitado en los últimos 24 minutos, y percatarse en ese momento de la falta que realmente hacía el lesionado Chris Paul, sacado de los Clippers para engrandecer al equipo de Houston y terminar de agigantar a Harden. Cuándo más necesitaban los Rockets del crecimiento de Harden, lo vieron hundirse como un galeón español.

Su despegue con 14 puntos, 3 rebotes, 2 asistencias y par de triples, hizo pensar en otra de las grandes noches de Harden con más de 40 y quizás un triple doble, empujando a los Rockets a tumbar de la cima del Oeste a los permanentes Warriors. Aunque aprovechando la terrible inseguridad de Golden State, los de Houston vencedores 24-19 en el primer período y 30-24 el segundo para un global estimulante de 54-43, Harden solo pudo agregar dos puntos, un rebote y dos asistencias, fallando los seis triples que intentó.

Otro cierre espectacular

La historia de los Warriors en esta postemporada está cargada de grandes arremetidas en los terceros períodos. Como si planearan emboscar al adversario en un punto de revisión de energía. Lo sabían muy bien los Rockets, destruidos con 33 y 31 puntos en contra en los dos últimos períodos del juego 6. Puede que hayan pensado que los Warriors no serían capaces de repetirlo y que Harden volvería a hacerse cargo de las riendas.

No fue así, mientras Harden se ocultaba en un rincón atravesando por una racha nefasta de 11 triples fallidos, y avanzaba entre dificultades hasta 32 puntos, sin aproximarse a dobles dígitos en rebotes y asistencias, la pareja Durant-Curry con el respaldo de Thompson, hicieron trizas la defensa de Houston con 31 y 25 puntos, para extenderse hacia una victoria finalmente tranquila por 9 puntos 101-92. Durant registró 34 puntos, máxima cifra, Curry 27 incluyendo 7 triples en 15 intentos y 10 asistencias, Thompson agregó 10, y Draymond Green 13 rebotes, 5 asistencias y 10 puntos.

Después de una temporada irregular en la que por vez primera no lograron el mejor balance, el equipo de Golden State, dueño del récord de 73 triunfos, logró proyectarse a su cuarta final consecutiva, esperando hacer insuficiente al LeBron que consiguió milagrosamente ganarles dos juegos en el 2015 y fue decisivo para arrebatarles el banderín en el 2016. Una vez más, los Warriors saltarán como favoritos.