•  |
  •  |
  • Edición Impresa

Oliver Flores literalmente ha vivido un calvario en los últimos tres años. Desde el 7 de agosto al 3 de febrero de 2017 solamente subió al ring tres veces. Su último combate fue en Puerto Rico, donde estuvo muy cerca de arrebatarle el invicto al boricua Félix Verdejo. 

Desde esa última pelea en febrero de 2017 con Verdejo, Flores no volvió a combatir más. Buscando un futuro mejor para él y su familia firmó con una promotora norteamericana llamada Havoc Boxing, con la ilusión de que esta empresa proyectara su carrera a nivel internacional. Pero desafortunadamente nada salió como él quería. Prácticamente ha desperdiciado todo este tiempo, pero el calvario llegará a su fin en agosto, cuando caduque el contrato y quede libre. 

“Firmé un contrato de tres años con una promotora de Estados Unidos, no quiero hablar mal de nadie, pero solamente me montaron tres tristes combates. En agosto próximo se cumplen los 3 años de contrato, he tenido ofertas de todos lados, pero no quiero tomar las cosas tan de prisa, tengo tiempo, potencial, quiero hacer las cosas bien y ver si peleo en Nicaragua después de que se me venza ese contrato”, dijo Flores, quien estuvo en Panamá pero regresó a León, Nicaragua, reuniéndose nuevamente con su familia después de varios meses fuera de su tierra. 

Aprendió con Garibaldi 

“Estuve entrenando 6 meses en Panamá con Rigoberto Garibaldi, aprendí mucho, pero tengo mi familia, debo sacrificarme por ellos, las peleas se caían a cada rato. Tuve una discusión con ellos --los promotores-- y me vine a Nicaragua. Aprendí mucho con Garibaldi, cambié mi forma de pelear, corregí defectos. Garibaldi es un buen entrenador, es una lástima que en estos 6 meses que estuve en Panamá no me pudieron concretar una pelea porque estaba bien preparado para demostrar lo aprendido”, agregó el peleador leonés.

Oliver tiene un buen récord de 27 victorias (17 nocauts), 3 derrotas y 2 empates. En su carrera solamente una vez disputó título mundial, fue el 31 de diciembre de 2015 en Japón, donde sucumbió contra Takashi Uchiyama, quien era campeón mundial 130 libras de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) en ese momento. Posteriormente, Uchiyama perdió el cinturón contra Jezreel Corrales.