•  |
  •  |
  • Edición Impresa

Cuando te encuentras danzando entre el éxtasis en la cima de la montaña, el momento de renunciar no parece tener sentido, excepto si eres lo suficientemente astuto como Zinedine Zidane. El técnico francés no necesitó ser golpeado por una gigantesca marcha solicitándole no seguir con las riendas del poderoso equipo español, el Real Madrid.

Decidió irse sorprendiendo a todos, mientras celebraba su novena conquista en apenas dos años y medio y su tercera Champions consecutiva, en estos tiempos, una proeza fuera de la imaginación. Incluso Florentino Pérez, quien le entregó el timón del Madrid entre cuestionamientos por considerarse un atrevimiento, no esperaba que Zidane dijera “me voy”.

Como jugador de élite, Zidane se retiró a los 34 años en el 2006 después de brillar en el Juventus (1996-2001), Real Madrid (2001-2006) y selección de Francia (1994-2006), ganando además de la Champions, una Copa del Mundo.

Tenía lo necesario para seguir ofreciendo un buen rendimiento, pero decidió no seguir. Seguramente como Leonardo y Miguel Ángel, le tenía pánico al deslizamiento hacia la mediocridad. Hay quienes no lo permiten después de haber estado tanto tiempo mostrándose en la esfera de la grandiosidad, y obviamente, el francés es uno de ellos.  

Salvado por Bale

Como siempre, Zidane fue claro: “El Madrid necesita un cambio para seguir ganando”. Ah, Zinedine, si te escucharan algunos gobernantes, el mundo giraría más suavemente. Agregó: “La Champions no lo es todo”, aunque se tiene esa impresión. Zidane no olvida lo terriblemente incómodo que fue el tránsito del Madrid por la Liga y la estrepitosa eliminación frente al Leganés en la Copa del Rey.

Contra el Liverpool, el francés corrió el enorme riesgo de terminar el año con las manos vacías, fuera de las Súper-Copas. Se lo jugaba todo, y los dos goles de Bale, no solo lo rescataron, sino que le facilitaron asegurar continuidad una proyección espectacular.

¿Por qué calificar a Zidane como astuto? Por lo que él mismo advierte sobre el crecimiento de las dificultades. Seleccionó el momento apropiado para ser recordado con un técnico triunfante, consciente que en la competitividad cada vez más fiera del futbol, hay pausas obligadas o deslizamientos peligrosos.

 Dejó entrever que de no haber ganado la Champions, su decisión pudo ser otra. A diferencia de su retiro como jugador que fue definitivo, Zidane sabe que seguirá como técnico con un enorme prestigio.  ¿Dónde? Hay que estar atentos porque se trata de un intriga de mecha corta. La selección de Francia o el París Saint-Germain, podrían ser dos pretensiones.

Aquella volea magistral

Como jugador, nos queda entre tantas, la imagen de Zidane marcando por el Madrid, aquel electrizante gol de volea en la final de Champions en el 2002, contra el Bayern Leverkusen. La pelota bombeada de Roberto Carlos cayendo desde el cielo, y el remate zurdo de realizado tan impecable e implacablemente por el francés haciendo estallar la red. ¡Guau! Sin embargo, prefiero sus dos mortales cabezazos contra Brasil en aquella final de la Copa 1998. 

Tras su retirada de la competición, Zidane siguió vinculado al Real Madrid, pasando a ejercer en 2009 funciones de asesor a la presidencia, e iniciando poco después su trayectoria como entrenador. En la temporada 2013-2014 se convirtió en ayudante del técnico del primer equipo, el italiano Carlo Ancelotti, y en las dos siguientes se hizo cargo como entrenador titular del equipo filial, el Castilla, hasta desembocar en este Real Madrid casi invencible en Champions.