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Difícilmente vamos a encontrar un último minuto de juego tan intenso, dramático, desconcertante y decisivo, como el registrado en el primer duelo de la Final de la NBA 2018, entre Cavaliers y Warriors.

La secuencia de imágenes, tan vertiginosa como la producida en uno de esos juegos de Nintendo, aturdió también a quienes estábamos empinados frente a los televisores, masticando uñas y con el sistema nervioso erosionando.

Cada vez que regreso al video, me siento estremecido por un torbellino de emociones, sobre todo en el foul cambiado de Durant a LeBron, en una contradicción arbitral con 36 segundos pendientes y los Cavaliers adelante 104-102. Una decisión que de haber sido mantenido como carga, no transformada en bloqueo, hubiese abierto la posibilidad para un triunfo de los Cavaliers, que volvieron a tenerla a mano, con el libre que falló Hill y la pelota tontamente retenida por Smith.

El suspenso sudando

¿Qué tan largo es un minuto en baloncesto? A veces, una eternidad. Pueden comprobarlo fácilmente chequeando esto: faltan 52 segundos, solo eso podría decir alguien ajeno a este deporte.

Gana Golden State 102-101 y LeBron se proyecta por la derecha, entra a la pintura, con el impulso  su musculatura, resiste el encontronazo con Looney y superando el manotazo desesperado, encesta y adelanta a los Cavaliers 103-102, agregando un libre para el 104-102, en el vecindario de los milagros. Ahora faltan 36.6 segundos, tiempo suficiente en básquet para volver a construir el Arco del Triunfo.

Es Durant quien va al frente como un tren bala junto con el sprint y la cercanía de Jeff Green mientras LeBron como un obelisco agigantado lo espera. El estrepitoso choque es inevitable. Inutilizado Geen, Durant se estrella en LeBron que es derribado como Frazier por los golpes de Foreman.

El árbitro Mauer señala carga de Durant y posesión de Cleveland, pero el otro árbitro Brothers, considera bloqueo de James y cobro de dos libres por parte de Durant.

Momento cumbre

¿Foul de quién? ¿Carga o bloqueo? La jugada va a revisión y prevalece el bloqueo. Durant acierta los dos libres, el juego se empata 104-104. Faltando 27 segundos, LeBron vuelve al ataque y por encima de Drymond Green, encesta para adelantar a Cleveland 106-104, pero no todo estaba escrito. Posesión de los Warriors, progresión acelerada de Curry y una preciosa bandeja con aterrizaje forzoso.

Empate 106-106 y tiro libre de Curry con 23 segundos por jugar. Acierta Stephen y Golden State toma ventaja 107-106. Incluso el suspenso se encuentra deshilachado. El incansable LeBron aparece de nuevo como una amenaza y mete una pelota a Hill que casi debajo del cesto, es fauleado. Uhh. Ahí está la posibilidad dorada de dos puntos y victoria contra pronóstico en el primer juego.

Con 4.7 segundos, Hill mostrando nervios de acero acierta el primero nivelando 107-107, pero víctima de súbito calambre, falla el segundo. ¡Hey! esperen, todavía hay algo más que discutir, J. R. Smith toma el rebote, piensa que están adelante no empatados, y dribla hacia atrás. Cuando se percata y devuelve la pelota para la búsqueda del último intento, suena el silbato. En el tiempo extra, los Cavaliers fueron arrollados 17-7 perdiendo 124-114. Tantas cosas en un minuto. Pueden creerlo.