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Se acabó la sequía, un año después de haber celebrado su centenario de existencia y casi doce desde la última vez que se coronaron por última vez, los Caciques del Diriangén, de la mano del amuleto Mauricio Cruz, alzaron el título del torneo de Clausura de la Liga Primera 2017-18, tras empatar 1-1 contra el Real Estelí (3-2 global) en el estadio Independencia, con un gol de último minuto de Luis Coronel, un Cacique de sangre pura que sentenció al “Tren del Norte” con una estocada digna de retratar. 

El ambicioso proyecto diriambino, que a ojos cerrados tomó el presidente del club Nicolás Bolaños, rindió frutos e hizo retornar a lo más alto del balompié nacional al llamado hace varias lunas “El Imperio Cacique”. El Diriangén comienza a partir de ahora una nueva etapa, paremos de contar los años de sequía y dejemos que disfruten las mieles del éxito, mismo que construyeron a lo largo de toda una temporada de altos y bajos, pero sin perder el foco del objetivo principal, hacerse con el campeonato.

El de ayer fue un triunfo del Diriangén, de la fanaticada Cacique, pero también del futbol, que premió al equipo más consistente de la final, el que con menos recursos económicos y posiblemente con un plantel con menos figuras, hizo valer la garra, el corazón valiente, el colmillo y consecuentemente el que concretó los goles necesarios para imponerse. Mauricio Cruz, el mismo que en 2006 le dio al Diriangén su último título (también contra el Real Estelí), puede presumir de ser uno de los más grandes técnicos en la historia del balompié pinolero, por si quedaban dudas. Cruz ganó siete títulos como jugador y ocho como técnico Cacique en su primera etapa con esta institución. Agréguenle el noveno como estratega, por favor. 

Los Caciques no solo son los vigentes monarcas del Clausura, también se convirtieron en el segundo representante de Nicaragua en la Liga de la Confederación de Norte, Centroamérica y el Caribe de Futbol (Concacaf), el otro es el Walter Ferretti. El Diriangén enfrentará al Club Deportivo Universitario de Panamá, mientras que los rojinegros chocarán contra el Club Franciscain de Martinica, torneo previsto que inicie en la última semana de julio próximo. Estelí, en la despedida del técnico Otoniel Olivas, no solo profundiza una crisis que comenzó con su eliminación en semifinales del pasado Apertura, también deja en evidencia que poco a poco ha perdido la categoría de equipo invencible, los rivales le han perdido el miedo y aquí las consecuencias.  

Inicio apagado

Los primeros 25 minutos de juego fueron estériles en cuanto a oportunidades para gol, con esporádicas llegadas de cada lado, en el que ambos clubes también dispusieron de acciones a balón estacionado, que estuvieron lejos de representar peligro. Hasta el minuto 28, Luis Fernando Coronel pudo abrir el marcador y avivar un juego carente de emociones, al quedarse con un balón suelto dentro del área esteliana tras un centro de Erick Alcázar, pero su disparo se fue apenas por encima del marco que resguardaba Henry Maradiaga.    

Mientras el Real Estelí optaba por mandar balonazos tratando de encontrar a Carlos Chavarría, para que este desequilibrara a la defensa diriambina, sin tener fortuna en tales intentos, los Caciques preferían hacer circular el esférico por los costados aprovechando la velocidad de Carlos Torres, Pedro Dos Santos y el propio Coronel, consiguiendo la profundidad necesaria para provocar peligro con centros envenenados. Fue así como al minuto 30, Carlos Torres coló un centro que parecía fácil de capturar para el guardameta Henry Maradiaga, pero este soltó el balón y Henry Niño remató en la base del poste, fallando el gol que pudo sentenciar al “Tren del Norte”.

Al verse neutralizados por la línea defensiva diriambina, los jugadores locales recurrieron a los remates de larga distancia. El primero en probar fortuna fue Chavarría al 42’, después de acarrear el balón unos metros antes de llegar al borde del área, desde donde sacó un disparo que pasó por un costado del marco que defendía el arquero revelación del torneo, Brandon Mayorga. Al 45’, Gregorio “Goyo” Torres intentó sorprender a Mayorga con un disparo desde la frontal del área, pero su disparo fue suave y sin precisión.

Caen los goles

Apenas al regresar de los vestuarios, Pablo Gállego sorprendió a la zaga diriambina perforando la red tras centro de Chavarría (47’), pero el árbitro de línea consideró que el delantero español estaba en fuera de lugar y para fortuna de los Caciques anuló la anotación. Igual de cerca estuvo de marcar el “Goyo” al 50’, con un tiro libre desde unos 25 metros, pero su remate se marchó por poco encima de la cabaña. 

Transcurridos los primeros 10 minutos del segundo tiempo, quedó en evidencia la urgencia de los norteños por descontar. En su último partido dirigiendo a los estelianos, Otoniel Olivas mandó a sus pupilos a buscar por cualquier vía un tanto que les diera vida, por lo mismo ingresó a Manuel Rosas en lugar de Óscar Acevedo y a Elvis Pinell en sustitución de Carlos Chavarría, para sorpresa de muchos. Justo cuando “Chava” abandonó el campo, en una acción de tiro libre (55’) que cobró el “Goyo”, su compañero Gállego perforó las redes con un cabezazo.

No pudo resistir la defensa Cacique, pero también falló el jugador menos esperado, el arquero Mayorga, que en su intento por asegurar el balón, lo aflojó y permitió que se colara al fondo del marco. La anotación del “Tren del Norte” puso cuesta arriba a la misión del Diriangén, pues el gol logrado por los locales en el juego de ida (2-2 global) les permitía quedarse con el título. A esas alturas del encuentro, el fallo de Niño tenía un significado mayúsculo.

Pero la garra de los Caciques es inagotable, los jugadores jamás bajaron la guardia y el gol en contra avivó el espíritu guerrero de los dirigidos por Mauricio Cruz. Los últimos minutos del partido transcurrieron con un Diriangén volcado y en el 90+5, Luis Coronel apreció en el área cazando un balón suelto y reventando las redes del marco que resguardaba Maradiaga, quien miró cómo el balón se incrustó, justo cuando el árbitro central Erick Lezama estaba preparado para pitar el final del partido… Y así lo hizo apenas un segundo después de que los estelianos cobraran en el mediocampo. 

Créanlo, los Caciques acabaron con la sequía de títulos, se terminó la maldición… Cómo no, si el amuleto llamado Mauricio Cruz está al frente del barco, si Nicolás Bolaños jamás dejó de creer, si la afición no se rindió y los jugadores se entregaron en cuerpo y alma. ¡Felicidades campeones!