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En medio de la crisis política que atraviesa el país y que ha enlutado a decenas de familias, el equipo Cacique Diriangén es una de las pocas instituciones deportivas que se ha pronunciado rechazando los actos de violencia en contra del pueblo nicaragüense, que pide cambios en el Gobierno. Después de coronarse ante el Real Estelí, el pasado sábado, el club diriambino dedicó el título del torneo de Clausura de la Liga Primera a “nuestros hermanos caídos”, en palabras del presidente del equipo, Nicolás Bolaños.

“Desde que comenzó la masacre en contra del pueblo nicaragüense nos pronunciamos, no podemos hacernos de la vista gorda y tratar de omitir lo que sucede. Por ello, hemos saltado al campo con la bandera de Nicaragua pintada en nuestros rostros y una vez que resultamos campeones dedicamos la coronación al pueblo, particularmente a quienes han sufrido la pérdida de algún familiar. Estamos convencidos que ahora más que nunca debemos estar unidos y nuestro compromiso como institución seria es estar del lado de la gente que exige democracia”, manifestó Bolaños.

Familiares de detenidos en El Chipote. Archivo/END

El directivo diriambino entiende que en el contexto que se encuentra el país, es imposible pensar que exista un evento deportivo o de otra índole cultural, que sea motivo de festejo, tanto así que uno de los compromisos que asumió con la Liga Primera fue de no levantar el título de campeón en el Estadio Independencia. Lo que no estaba en las manos de Bolaños era evitar que la fanaticada diriambina saliera a las calles de ese departamento a recibir a su equipo, después de haber roto una sequía de doce años sin ser campeón.

“No es para menos que la gente quisiera reconocer el logro del equipo Cacique, lastimosamente estamos atravesando una situación dura, pero jamás nos hemos hecho a un lado, dedicamos el campeonato a nuestros hermanos caídos y el pueblo diriambino es parte de la causa”, remarcó Bolaños, quien de forma particular ha expresado su rechazo a los actos de violencia que se han suscitado en Nicaragua y que han costado la vida de más de un centenar de personas.  

Funcionaron las cuatro claves

Una vez conseguido el objetivo de ser campeones, el presidente de los Caciques del Diriangén destacó el perfecto engranaje de cuatro elementos: jugadores, técnicos, directiva y afición. “Cuando asumí este proyecto me encontré con un equipo roto, con muchas deficiencias consecuencia de una directiva que no le ofrecía condiciones a los jugadores y que, por ende, provocó que los futbolistas estuvieran desmotivados, entonces me enfoqué en consolidar un plantel, con la promesa de que respetaríamos nuestro compromiso de darles condiciones”, recordó Bolaños.

Pero la decisión más sabia que pudo tomar la directiva Cacique fue entregarle las riendas del equipo al estratega Mauricio Cruz, un emblema de esa institución, campeón en siete ocasiones como jugador y nueve como técnico del Diriangén, incluida la del pasado sábado. “Nos dimos cuenta que necesitábamos reforzarnos con un buen técnico y quién mejor que Mauricio, no nos equivocamos”, remarcó el regente del equipo Cacique, quien un año después de haberse arriesgado a invertir, junto a otros socios, en un equipo que parecía muerto, disfruta de las mieles del éxito.

Caciques del Diriangén dedicó su campeonato a la memoria de las personas que han fallecido en Nicaragua. Archivo/END

“Estamos felices, este siempre fue el objetivo del club, desde que asumí el reto el año pasado, busqué amigos que les gustaba el futbol y tomamos un equipo básicamente sin forma: no había contrato de jugadores, tenía una enorme crisis, no solo de resultados, también de identidad. El Diriangén había sido una cantera de jugadores para otros clubes, se formaban aquí y todo el talento se iba al Real Estelí, Ferretti u otros equipos, pero no íbamos a permitir que eso continuara, ahora Diriamba ha recuperado su lugar”, declaró el directivo.

Nicolás Bolaños, declarado fanático del beisbol, pero apasionado del futbol, destacó la importancia de tener en las filas de su equipo a jugadores de la talla de Andrés Mendoza, Yeison Esquivel, Josué Meneses y Carlos Torres, foráneos que le dieron un impulso sustancial al club. Asimismo, aplaudió la entrega de los futbolistas caseros, cuya garra y entrega repercutió en la coronación del Clausura y la clasificación a la Liga Concacaf.