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Los ánimos se caldearon entre el toletero de los Yanquis, Giancarlo Stanton, y el abridor de los Tigres, Mike Fiers, durante la tercera entrada del juego del lunes por la noche en el Comerica Park, un capítulo que recordó un bolazo con ambos como protagonistas hace varios años.

El lunes, Stanton fue golpeado en el antebrazo izquierdo, justo debajo del hombro, por un lanzamiento de Fiers para que así se llenaran las bases con dos outs. El bolazo produjo un intercambio de palabras y el receptor de los Tigres, James McCann, detuvo a Stanton para que este no se aproximase a la loma.

Stanton dijo después de la derrota 4-2 de los Yanquis, en el segundo juego de la doble cartelera, que no estaba contento con lo que pasó. A pesar de los problemas de control de Fiers, el cañonero afirmó que no había excusa para que le lanzaran alto y pegado cuando así fue que se lesionó la primera vez.

La historia entre ambos es notable. Fiers golpeó a Stanton en la cara con un lanzamiento el 11 de septiembre de 2014, bolazo que dejó al segundo fuera de acción el resto de la temporada. La recta de 88 millas por hora de Fiers, quien entonces lanzaba por los Cerveceros, le produjo varias fracturas en el rostro y daños en los dientes a Stanton, quien todavía utiliza un casco especial para protegerse la mandíbula.

“No estoy tratando de provocar nada, pero las cosas son como son, obviamente”, dijo Stanton la noche del lunes. “Cuando pasa algo así, no importa cuánto tiempo haya pasado, yo no voy a estar contento. No voy a caminar a primera tranquilo”.

Han pasado cuatro años desde el primer incidente entre Fiers y Stanton. Pero obviamente las emociones no han desaparecido, incluso si el picheo no fue intencional. Stanton reconoció después del partido que él sabía que Fiers no le tiró pegado a propósito.

El tenso recorrido hacia la primera base, además del intercambio de palabras entre los dos, no fue el final del asunto. Stanton le conectó luego un jonrón a Fiers en el sexto inning, su 13ro de la temporada, y lo celebró dejando caer su bate y mirando hacia donde estaba Fiers.

“Yo entiendo, pero me pareció un poco infantil la forma en que lo manejó”, comentó Fiers. “Todo el mundo sabe que no le tiré a propósito. Él se comportó así y eso demuestra un poco quién es, porque obviamente no fue a propósito”.