Edgard Tijerino
  •  |
  •  |
  • END

dplay@ibw.com.ni

Como Wellington y Napoleón en 1815, antes de la batalla de Waterloo, los técnicos del Barcelona y Real Madrid, Josep Guardiola y Juande Ramos, no han dormido. Y es que las horas previas a un Clásico en la Liga Española, cuando hay tantos trozos del futuro inmediato en disputa, no pueden ser de calma. La exigencia de crecer en un momento cumbre como éste, golpea arriba y abajo, machaca el estómago, repercute en la cabeza, eriza la piel.

Hoy al mediodía hora nica, el Estadio Santiago Bernabeu de Madrid, se hinchará con los rugidos de la multitud, mientras desplazándose como siniestra sombra, una gigantesca intriga cubrirá las tribunas: ¿quién estará más presionado?
El perseguido Barcelona está adelante por 4 puntos con cuatro jornadas pendientes, y lo que es más importante, es mejor equipo que el Madrid aún sin Rafa Márquez, pero viene de un duelo desgastante 0-0 con el Chelsea, y en su agenda está la segunda pelea con los ingleses el martes, lo que mantiene su mente, doblemente preocupada; el Madrid, consiguió el crecimiento requerido para remar contra la corriente con 12 puntos atrás, y hacerle sentir sus pisadas amenazantes al equipo catalán.

El Barcelona batalla por dos coronas, la Liga y la Champions, el Madrid en tanto, por conseguir una. Revisemos rápidamente las líneas: mejor arquero Casillas que Valdés, pero ataque más funcional el azulgrana, con Henry, Messi y Eto’o; equilibrio en las retaguardias, sin embargo, se observa superioridad en la gestión de crear y enlazar de los catalanes por la presencia de Iniesta y Xavi, considerando por supuesto la trascendente pérdida de Gutti entre los blancos. ¿Cuántas de estas teorías serán ciertas a la hora de los mameyes?
Joan Laporta, el Presidente del Barcelona, dispara con puntería cuando, aún calificando el duelo como imprevisible, apunta: Será un partido importante para nosotros, pero decisivo para ellos. Y no exagera. Ganando el Madrid queda a un punto con batallas pendientes con Villareal y Valencia como visitante. Así que, la mayor presión estará sobre el Madrid, que a diferencia del Barcelona, perdiendo puede morir hoy, y empatando se mantiene a la orilla del abismo.

La defensa del Real con Metzelder y Cannavaro por el centro y Heinze con Ramos por los laterales, afila sus colmillos en el intento de sujetar la destreza desequilibrante de Messi y Henry, y el impulso de Samuel Eto’o. “Somos favoritos en casa”, ha dicho Raúl González, agregando: “Éste es nuestro partido”, aunque admite golpeando la pared con su cabeza: el potencial ofensivo que ellos tienen, es impresionante.

Barcelona-Madrid hoy al mediodía. No es un partido para corazones agrietados. El Barcelona tiene mejores posibilidades y más horas de vida para sus pretensiones, pero ciertamente, como dijo Laporta, ¿qué es lo previsible cuando estos equipos se encuentran?